Cuando las sombras se perfilan
en el horizonte, la luz es llamada a intervenir.
Scenarios de este tipo siempre inspiran las mentes creativas de escritores, guionistas y programadores de videojuegos, que sumergiéndose de lleno en la eterna batalla entre el bien y el mal siempre encuentran ideas interesantes. Assassin’s Creed, en la época de su lanzamiento (y hablamos de nada menos que de hace 17 años, una eternidad en términos de videojuegos), causó sensación por la introducción de personajes grises,
difícilmente distinguibles entre buenos y malos, protagonistas de aventuras dinámicas donde el sigilo y las estrategias razonadas prevalecían sobre
ataques irreflexivos e inmotivados.
A caballo entre presente y pasado,
con una mirada sutil pero palpable hacia un futuro distópico y nada
prometedor, la saga nos ha permitido viajar realmente a cualquier lugar y a cualquier
época, desde los Templarios hasta los abordajes piratas de Port Royale, pasando por las
guillotinas de la Revolución Francesa e incluso probando las hojas
de las poderosas hachas vikingas. Era solo cuestión de tiempo antes de que Ubisoft
decidiera conquistar las orillas orientales del Sol Naciente: Assassin’s Creed: Shadows, a la venta el 15 de noviembre de 2024 para Playstation 5 y Xbox Serie X, está de hecho ambientado en Japón, en una época tan
tumultuosa como fascinante. Como telón de fondo de las vicisitudes del samurái Yosuke están las batallas continuas y
agotadoras entre los feudos que salpicaban todo el país: nos encontramos en la época Sengoku, la oscura renovación en nombre
de la sangre y de la modernidad que alcanzará su culmen en la famosa batalla de
Sekigahara está a las puertas.
Yosuke y Naoe, kunoichi hábiles y letales, además de
rapidísimas, se convertirán en improbables aliados al desenredarse la trama, aún
bastante nebulosa a pesar de los tráileres y las secciones de juego mostradas en las diversas
ferias y eventos del sector.
Què sabemos con certeza es
que Ubisoft, para su decimocuarta iteración de la franquicia quizás más
longeva de su historia como productora, parece querer hacer las cosas a lo grande:
adoptando una perspectiva de amplio alcance como su ilustre predecesor “rival”
más famoso, es decir, ese Ghost of
Tsushima ya convertido en leyenda, el jugador podrá afrontar su
campaña en solitario siguiendo la trama principal entre traiciones, duelos al
crepúsculo y el Credo del Asesino que nunca ha sido tan rígido y al
mismo tiempo fascinante, o bien desplazarse hacia zonas periféricas, bosques
adyacentes a aldeas agobiadas por impuestos asfixiantes y pobreza manifiesta, y buscar
realizar misiones secundarias para la población derrotando bandidos y
recuperando recursos para el sustento de mujeres y niños.
Un mundo abierto
casi a todos los efectos, en pocas palabras.
Incluso el curso de las estaciones,
cambiante por definición, influirá bastante en la historia y el enfoque a las misiones
del dúo Yosuke-Naoe, elemento este que, en mi opinión, tiene un encanto especial,
además de un valor narrativo de notable impacto: la trama principal se
presenta así de contundente y de amplio alcance.
Shadows pero tiene reservadas para nosotros
otras flechas en su arco: la gestión de las bases donde asoldaremos y
entrenaremos espías y guerreros nos corresponderá totalmente a nosotros, yendo a colmar,
en las intenciones de los canadienses de Ubisoft, el vacío “manageriale” que desde siempre es una carencia de la saga, a pesar de los
tímidos intentos con Brotherhood y el cuarto capítulo pirata.
Ho entrevisteado en los vídeos
oficiales mostrados hasta ahora un arsenal de armas a disposición de Yosuke y Naoe
nada despreciable, las reproducciones de katana, shuriken y daikatana parecen
decididamente fieles, un aplauso a la decisión de armar a la kunoichi con la kusarigama, excepcional y espectacular
arma de medio alcance que, estoy seguro, no dejará de hacer los combates
excepcionales y divertidos.
En resumen, Shadows tiene las llamadas
credenciales para ganarse el corazón de una base de fans, la de Assassin’s
Creed, quizá un poco saturada y deseosa de un cambio significativo.
Que sean las sombras, por fin, las que den la luz a los
nuevos adeptos del Credo?
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
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