Quando Life is Strange tocó nuestros corazones de nata en 2015, el estudio Don’t Nod (¡no asientan, les veo!) saltó
a la fama internacional con una jugabilidad diferente del estándar al que nos
habían acostumbrado las aventuras hasta ese momento, hecha de decisiones nunca tan
determinantes a efectos de una historia. Incluso las aparentemente irrelevantes,
demostrando así que el famoso efecto mariposa, de memoria de Regreso al Futuro,
podía integrarse en una trama elaborada con renovada eficacia, sin
sacrificar el impacto narrativo y una buena dosis de conmociones emocionales.
Fortalecida por el éxito de la saga
iniciada con las icónicas Max y Chloe y con un bagaje de experiencias sólido, la
casa de desarrollo francesa Don’t Nod se dispone a agitar las aguas estancadas
del videojuego actual con una nueva obra que promete chispas: Lost Record – Bloom and Rage saldrá en el 2025 para Xbox y Ps5 y aunque se
persiguen fechas hipotéticas y previsiones varias, lo que nos importa subrayar
de verdad es cómo este proyecto ha sido concebido a lomos de un efecto nostalgia cabalgado sin ningún filtro
de por medio, delineando con el estilo inconfundible de los chicos y chicas
Don’t Nod un período muy particular y una edad aún más particular, vivida
por todos nosotros con el aliento contenido.
Lost Records nos lleva a muchos,
muchísimos veranos atrás, en 1995 para ser
precisos, un año que no solo fue cruce de destinos para los protagonistas implicados,
sino también una línea divisoria entre los restos de los años ochenta y el futuro ya
inminente, entre el leviatán tecnológico llamado Internet, el fin de los
gloriosos walkman y el nebuloso, pero
terriblemente cercano, futuro de las redes sociales que pronto llegarían. En medio
de todo esto está Swann, la protagonista que junto a sus amigas Autumn,
Kat y Nora nos permitirá revivir el inolvidable verano de sus doce años, captado a través del filtro de una
videocámara y las sensaciones que experimentaron cuando el mundo era una conquista
continua. Casi treinta años después, las cuatro sisters
for life se reúnen para evocar y quizá resolver de una vez por todas
el acontecimiento, o quizá deberíamos decir el
secreto, que desde entonces llevan consigo como un peso grave que nunca las ha
abandonado en todos estos años.
Dos líneas temporales bien precisas y nítidas, la de 1995 y la otra,
ambientada en nuestros días: dos versiones de las cuatro amigas, adolescentes y
adultas, en una persecución de recuerdos, alegrías, dolores y pequeños grandes traumas que
han definido a las personas en que se han convertido, todo ello contado con dulzura
y delicadeza alternadas con golpes de bisturí precisos y dolorosos en el abismo de las
memorias.
También el impacto visual está pensado para llevarnos de vuelta en el tiempo, gracias
al uso de filtros y recursos gráficos que, junto con una banda sonora
evocadora y una selección de temas indie bastante acertada (como también había ocurrido
en Life is Strange), permite al jugador sumergirse por completo
en las atmósferas de añoranza del juego.
Pero esto es solo la punta de un iceberg que atraviesa el océano y apunta muy alto: al ser una aventura narrativa
con elementos de puzle, los aspectos investigativos que promete Don't Nod
parecen realmente intrigantes, y sobra decir que será fundamental analizar cada
pista, vivir cada evento con atención y prestar mucha atención a los
diálogos en ambas líneas temporales. Líneas temporales que estarán
entrelazadas como los hilos rojos del destino que unen las muñecas de las personas, y
nunca como en Lost Records la clave de lectura estará centrada en las elecciones y sus
consecuencias, como manda la tradición desde los albores de las aventuras del
género, desde el legendario Maniac
Mansion hasta llegar a las obras maestras del siglo veintiuno como Detroit Become Human, por citar
un par.
Al di là de la estética sugestiva
de este título, Lost Records Bloom and Rage es uno de esos títulos que no
vemos la hora de jugar: nos cuenta una edad difícil y cómo los sueños
adolescentes son realmente flores listas para florecer, que por desgracia no siempre
logramos recoger al crecer.
Ma oye, no todo está perdido, nunca lo está.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
TGMGrading
Grada tus títulos
Inspección, subnotas, precinto y estuche: cada nota llega con el método que la ha producido, negro sobre blanco.