Il 2024 avanza velozmente hacia el
futuro y quizá todavía no sea tiempo para balances oficiales en la industria de los videojuegos,
pero entre festivales dedicados a los nuevos desarrolladores italianos emergentes (la interesante
manifestación organizada por IIDEA
llamada First Playable de julio en
Florencia) y los rumores sobre las consolas de una generación “aún más nueva” que
invadirán nuestros hogares en los próximos años, el mundo del gaming nunca ha sido
tan prolífico. Y productivo.
Analizando los datos elaborados y conservados por la Academia Italiana de Videojuegos, se dibuja un escenario bastante complicado de la evolución y de la dirección emprendida, no solo por los gigantes de la industria; sin embargo, emergen datos dignos de interés. Les hablaba de direcciones hace un momento, y en el pasado había mencionado el hecho de que, después del evento Covid, el mundo había sufrido un sacudón en todos los sectores, no siendo el último el de los videojuegos: el periodo pospandémico de 2020 hasta hoy ha abierto los ojos a publishers y, sobre todo, a los desarrolladores.
Artistas y creadores de mundos, son ellos los principales artífices del éxito de las mayores franquicias, por consiguiente consolidar la presencia de sus marcas y sus títulos con la llegada de secuela, precuela y spin-off ha sido hasta hoy el mantra imprescindible en cada sala de reuniones de las software houses de todo el mundo. Además, las previsiones vinculadas a 2025 y 2026, salvo para aquellos productos que se conciben para cimentar la fanbase ya existente en enormes communities inspiradas en el sentido de compartir contenidos en tiempo real entre usuarios, ven una amplia porción del pastel ocupada por los servicios en línea ofrecidos por los gigantes PlayStation y Xbox, una inagotable (hablando en términos prospectivos) fuente de ingresos constante para las arcas de Sony y Microsoft.
Questo es de verdad un mundo aparte, desarrollado en los últimos años y que ha alcanzado su apogeo durante la pandemia: el live service se ha proliferado a ojos vista y, a pesar de que este año ha habido un ligero retroceso, no parece que esté destinado a desaparecer como algunos profesionales del sector empiezan a rumorear: pensemos en suscripciones como PlayStation Plus o su rival análogo Game Pass en Microsoft: en continua evolución y actualización, con contenidos siempre nuevos que sustituyen a los antiguos, pero en realidad fluidos y cambiantes, nunca verdaderamente en posesión de los jugadores, pero ese es otro tema, como suele decirse.
Termini come engagement e longevidad a todo tondo
están ganando cada vez más terreno en la programación a largo plazo de las
casas de producción y, en un mundo vertiginoso y lleno de estímulos y herramientas con
las que difundir prácticamente cualquier cosa y en cualquier instante del día, la
necesidad de atraer hacia sí a los usuarios con títulos y contenidos de amplio alcance
(y que precisamente enganchen a los
videojogadores reteniéndolos y estimulando su interés de manera continua) es el
primer escalón imprescindible hacia la consecución de facturaciones de cierto
relieve.
Segnalo un dato estremamente interesante y que divide, y dividirá, a la opinión pública y a los especialistas del sector en los meses y años venideros: ha salido a la luz que al menos el 62% de los desarrolladores utiliza IA generativa para agilizar la programación de líneas de diálogo y la caracterización estándar de NPC
(personajes no jugables) y la creación de arquitecturas vinculadas a algunos
niveles de juego, independientemente del género de referencia.
En conclusión, puedo
afirmar tranquilamente que, más allá de datos, gráficos y diagramas, el verdadero
reto a vencer para el futuro del videojuego como herramienta mediática, fuente
de ingresos (no se vive solo de aire) y, por qué no, obra de arte, será el
de reunir bajo una única bandera creatividad, ideas innovadoras y personas con
una Visión.