L’aura de leyenda que envuelve a la
reina de las consolas de 8 bits, al menos por lo que a mí respecta, nunca ha dado señales
de disminuir con el paso del tiempo. Desde 1991, año en que la NES, es decir, Nintendo Entertainment
System, colgó figurativamente los mandos para dejar espacio al
jovencísimo y arrebatador Super Nintendo en los hogares de los adolescentes de todo el
mundo, la caja gris rojiza de las maravillas nunca ha dejado realmente de
apasionar a los fans.
Con la llegada de las consolas de
nueva generación que se han sucedido a lo largo de las décadas, el regreso a
una forma de jugar más arcade, que
hoy vulgarmente llamaríamos retro, se
ha vuelto cada vez más apremiante: hoy como entonces, en los tiempos de la NES y de su
cabalgata indomable entre los estantes de las tiendas, la cuestión del region free enciende foros y redes sociales,
contribuyendo cada año a generar discusiones e intercambiar teorías, además de
consejos.
Questo artículo no pretende en
modo alguno ensalzar la implementación de modificaciones en hardware de propiedad
intelectual ajena, que quede bien claro, sino que se limitará a contar alguna
anécdota relativa a una cuestión que, desde el punto de vista estrictamente
videolúdico e histórico, tiene un cierto peso, por varios motivos.
Region free: de qué estamos
hablando?
In palabras sencillas, dentro de la consola había un bloqueo regional que se configuraba en
un chip llamado “CIC”, que formaba parte de un sistema de protección interno, no
sabría definirlo de otra manera, cuya función era doble: por un lado
bloquear cualquier intento de hacer funcionar cartuchos no auténticos, así como
habría bloqueado la ejecución de cualquier título que no perteneciera a esa
determinada región. Para comprender
mejor este proceso, suelo recurrir a la metáfora de la aduana: el NES, gracias a este bloqueo, inspecciona
cada cartucho que entra, examinándolo de arriba abajo y aprobando
su entrada, es decir, la ejecución, solo si cumple con el parámetro regional
adecuado y resulta, por supuesto, original. Si no es así, el título muy
simplemente no funciona y se acabó la diversión.
Sul reverso de las cajas de los
videojuegos, y no me refiero solamente al NES, seguro que habréis leído todos
al menos una vez la palabra PAL,
¿verdad? Esto es porque, si estáis en Italia y la consola la habéis comprado en
una de las tiendas de nuestro país, indica la región de referencia (NTSC por ejemplo está asociado al
estándar estadounidense, pero no solo) y el mismo juego no funcionará en
consolas francesas, canadienses, etc.
Estas son las bases para cualquiera
que se acerque a esta materia, si así queremos llamarla: con los años, han
florecido modificaciones e intervenciones destinadas a hacer el NES region free, patrimonio
de coleccionistas y aficionados de última hora (a continuación un interesante vídeo que trata el tema).
Con la llegada de las consolas
modernas, la cuestión dejó de existir, también porque la estandarización de los
formatos ha casi sepultado el region free: el videojuego es hoy una materia muy
distinta de la época de la NES; se habla de globalización, de
internacionalidad, si queremos, y las barreras que antes eran prerrogativa y
salvaguardia de las grandes compañías de videojuegos han sido derribadas.
Otros tiempos, de verdad, aquellos en
los que incluso las revistas que trataban
videojuegos publicaban artículos sobre el modding, verdaderos tutoriales
(YouTube no habría existido durante décadas) donde se explicaba con pelos y señales, o mejor dicho con chips, cómo intervenir en las consolas domésticas.
Hoy en día, gracias a la recuperación de
clásicos atemporales y títulos nunca lanzados en Europa por parte de Nintendo con su
Switch o las recopilaciones que invaden las tiendas y los comercios, parece realmente
muy lejana la época en que abrir una consola y desvelar sus secretos
correspondía al descubrimiento de la Trifuerza, Zelda docet.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
TGMGrading
Grada tus títulos
Inspección, subnotas, precinto y estuche: cada nota llega con el método que la ha producido, negro sobre blanco.