La popularidad de los videojuegos más queridos va de la mano, inútil negarlo, con la capacidad de los publishers de saber hacerlos únicos, en cierto sentido, incluso cuando ese mismo título es multiplataforma, es decir, publicado no en exclusiva para una consola sino en múltiples.
Ciò no quita, sin embargo, que según la plataforma de referencia las diferencias pueden ser muchas y significativas, y no me refiero meramente al concepto de gráfica y prestaciones de hardware, donde de todos modos estas últimas serán ciertamente más elevadas en un soporte que en otro.
Partamos por establecer cuáles son los tipos de videojuego existentes considerando el parámetro más importante para un usuario: su completitud.
Fin des del principio, existen las demos, diminutivo de demonstration y basta la etimología de la palabra para sugerir su naturaleza: en una demo encontraremos en versión reducida, tanto por contenidos como por longevidad, los elementos principales del título en desarrollo.
Desde siempre distribuidas gratuitamente por las casas de producción, las demos constituyen el primer gancho hacia el usuario jugador para atraerlo hacia el título mucho tiempo antes de su salida oficial.
Oggigiorno el dualismo demo-juego completo se ha ampliado con la difusión de los títulos en línea, jugables por las comunidades en crecimiento de aficionados que ya no se limitan a disfrutar de las campañas en single player: un título de consumo masivo atraviesa numerosos "estados" antes de ser distribuido, y como veremos más adelante ni siquiera en esa fase, sobre el papel definitiva, podrá gozar del estatus de completo.
Avréis seguramente oído hablar todos de versiones Alpha y Beta de un título: el concepto de demo se ha estratificado de manera articulada, dando origen a juegos Alpha que representan títulos lejos de ser completos, que sin embargo pueden ser jugados y probados para testear sus funcionalidades y descubrir fallos y errores de programación groseros: lo que se dice el primer paso correctivo, destinado a limpiar el juego para hacerlo presentable.
Nellostatus de Beta, en cambio, nos encontramos ante un videojuego que tiene a su favor una cierta solidez estructural: los niveles funcionan, las armas también en el caso de un shooter, los movimientos son fluidos y lo que queda por probar es su funcionalidad a nivel general.
No es aún el producto final, pero se está acercando a grandes pasos.
La diferencia sustancial entre Alpha y Beta reside en su difusión: la primera es para uso y consumo de los desarrolladores y, eventualmente, de personas de confianza, en cualquier caso internas, mientras que la Beta se hace jugable para los jugadores: se trata de la evolución moderna de la demo, en pocas palabras.
Un otro elemento importante que nos permite entender algo más sobre el videojuego y las diferencias que existen entre un título y otro se encuentra en el concepto de PAL: sabemos que los juegos etiquetados como PAL permiten a nuestras consolas ejecutarlos, en pocas palabras, pero el sistema recién mencionado a su vez se divide en PAL A y PAL B, ¿lo sabíais?
Per a los coleccionistas, esto es tanto una información obvia como un dato de importancia capital, porque si bien es cierto que hoy en día con el region-free muchas de estas restricciones han desaparecido, para consolas de generaciones anteriores, cito por ejemplo la legendaria NES, la cuestión se vuelve crucial.
Se pensamos, además, que incluso un cambio de distribución de una consola en un determinado país puede influir en cuestiones relacionadas con el coleccionismo y el valor de un título, la cosa se complica además de volverse interesante.
Mi refiero, por supuesto, a la cuestión GIG y Mattel, en la que la primera sucedió al coloso estadounidense: los títulos siguieron siendo los mismos, pero a veces basta una etiqueta diferente para marcar toda la diferencia del mundo.