Fire Emblem: Shadow Dragon and the Blade of Light obtiene 9/10 en el veredicto de la redacción de The Games Market.
Érase una vez
Fire Emblem amor, gloria y grandes batallas
por Simon Larocca·9 de febrero de 2025
Nintendo, desde siempre, crea leyendas.
Sagas inmortales y que perduran todavía hoy, fuertes por sus propios mundos en continua expansión y una campaña publicitaria, hay que decirlo, nunca rendida, valientes y combativos exactamente como los héroes de la épica mitológica que hemos estudiado en la escuela.
¿Por qué esta referencia, se estarán preguntando.
Per què existe una sèrie de jocs, arribada a Occident culpablement tard, que com cap altra ha sabut encarnar l’èpica de les batalles i de les motivacions plasmades per la ploma d’Homer, sense desnaturalitzar mai la visió totalitzadora i suggeridora del Japó, amb els seus preceptes, el sentit de l’honor, de la pàtria i, per què no, de la família.
Fire Emblem. Un título magnífico que, al pronunciar estas dos simples palabras, transmite el ideal de fuerza y herencia, de una historia que continúa y evoluciona trazando un hilo rojo que conecta el pasado con el presente.
En resumen, se trata de un RPG estratégico que, a diferencia de los diversos Final Fantasy, Dragon Quest y la serie Xenoblade, basa su jugabilidad en un enfoque más razonado de las batallas. Nada de Time Battle Bar, por tanto, ni duelos frenéticos al ritmo de la pulsación desenfrenada de los botones del mando, sino táctica, gestión de recursos y grupos heterogéneos de soldados que mover según el objetivo a alcanzar.
Fire Emblem pone en escena lo mejor del género fantástico y lo hace con un diseño memorable (también cuidado por Sachiko Wada, por cierto, una artista de cierta talla), que refleja arquetipos de la épica homérica y heroica. Citemos uno como ejemplo para todos: Marth, el héroe por antonomasia que responde a la Llamada, un personaje que por tanto no elige luchar por sí mismo o por sus fines, sino que empuña la Falchion, arma legendaria e icónica en Fire Emblem, para salvar a las personas que ama y a su pueblo, oprimido por tiránicas violencias sin fin.
Ce n'hi ha prou per omplir toms amb mites i històries per explicar al voltant del foc, oi? Però qui hi ha darrere d'una llegenda d'aquestes proporcions?
Potrei rispondervi con la scuderia di programadores que trabajaba para Intelligent Systems, empresa que prácticamente fungía como brazo derecho de Nintendo, operando aparentemente entre bastidores, pero de hecho a ellos les debemos Super Metroid para SNES, o más recientemente Paper Mario. Sin embargo, hubo alguien que con su visión lo cambió todo, la persona que tuvo la Idea, la chispa creativa necesaria para dar forma a Fire Emblem y a sus mundos.
Parlo obviamente de Shòzò Kaza.
Kaza dio a luz al capostipite de la serie, ese Fire Emblem: Shadow Dragon and the Blade of Light lanzado para NES y que Switch ha resucitado del pasado para la alegría de quienes no dominan la lengua del Sol Naciente.
A día de hoy, entre capítulos principales y spin off, Fire Emblem cuenta con casi una veintena de títulos, delineando un mundo de fantasía con derivaciones de otros subgéneros, dominado por criaturas aladas, monstruos feroces y nigromantes adictos al poder, no solo espiritual.
El villano del primer juego, de hecho, no es otro que un usurpador del trono de Akaneia (donde están ambientados la mayoría, pero no todos, los juegos de la serie) y, como videojugador de larga trayectoria, recuerdo que ya en los años noventa su caracterización, así como la del grupo que construiríamos durante la campaña, era realmente notable.
Lo que hace grande a Fire Emblem, de hecho, es el cuidado maniático por el guion, la puesta en escena, gráfica y estructural, casi parece querer hacerse a un lado para dejar espacio a la grandiosidad de la historia épica, que se desarrolla a través de capítulos cada vez más intensos en lo emocional, regalándonos escenas cinemáticas e intermedios que nos mantendrán en vilo.
Las motivaciones que mantuvieron alejada de Occidente esta saga hasta los primeros años de 2000 son variadas, y hay que buscarlas en la compleja localización y en el enfoque muy particular que Fire Emblem, como habéis podido leer en las líneas anteriores, dedicaba al world building y la “filosofía” híbrida que atravesaba cada escenario y capítulo del juego.
Aspetos estos, que quizás Nintendo consideraba un poco demasiado difíciles para el mercado más allá de las fronteras japonesas, sin embargo alguien en Kioto logró ser previsivo, porque en Game Boy Advance primero, con Fire Emblem y Fire Emblem: The Sacred Stones, y luego en GameCube y Wii después, regalándonos Path of Radiance y Radiant Dawn, finalmente llegaron las secuelas de los juegos lanzados exclusivamente en Japón.
E las cosas cambiaron. Para mejor. Para los fans, claro, pero también y sobre todo para Nintendo.
Con su mecánica de juego y su sistema de batallas sencillo de aprender, pero articulado y profundo, Fire Emblem llenó el vacío que les faltaba a los poseedores de las consolas antes mencionadas, que se entretenían con Advance Wars, otro título que no debe olvidarse, pero que querían un juego divertido y que supiera tejer tramas narrativas maduras, capaces de apasionar durante las horas de batallas entre bosques, cavernas y castillos por reconquistar.
Il programador jefe que revitalizó en cierto sentido la serie, modernizándola sin desnaturalizarla en el tránsito del viejo milenio al nuevo, fue Toshiyuki Kusakihara, director artístico de Intelligent Systems obviamente, responsable de los últimos capítulos Echoes y Three House, publicados para la consola híbrida Switch.
Kusakihara recogió el legado espiritual en 2008 con Fire Emblem: Awakening, colaborando con el responsable de la gran N Masahiro Higuchi, uno que sabe bastante de estrategias de marketing y de visiones amplias y de conjunto.
Awakening garantiza horas de juego con la mitología y un especial cuidado en el aspecto caballeresco, elemento que ha reaparecido desde siempre, desde los albores de la serie: la Edad Media y la classicidad para los japoneses van de la mano, al parecer, pero, por otra parte, estamos acostumbrados a hibridaciones y a la mezcla de géneros y corrientes, también literarias, así que no debería sorprendernos.
Se hay una cosa que siempre he apreciado del relevo de testigo, simbólico pero hasta cierto punto, es el respeto de los nuevos Fire Emblem hacia los juegos del pasado: la distancia temporal no ha mermado, en mi opinión, la belleza deslumbrante de un auténtico libro jugable, con sus leyendas y una mitología aún por definir, esa chispa, como decía antes, surgida del chasquido de dedos de Kaza.
Curiosidades, o fun fact como gusta decir hoy: en Japón, los personajes de la serie son muy queridos, o muy odiados según el caso, y a menudo han sido protagonistas de encuestas de popularidad.
Nada nuevo, dirán ustedes, pero el hecho es que las votaciones han tenido repercusiones importantes en el futuro de estos personajes, porque también en base al índice de aceptación obtenido, los programadores habrían establecido si y cuándo habrían vuelto en el futuro en otros capítulos de la serie!
Un'altra caracteristica fundacional de la serie, que tuvo su máximo esplendor en las versiones para Game Boy Advance y que finalmente está volviendo a ponerse de moda, es el aspecto dating sim, derivado directamente de los simuladores de citas que en la tierra del Sol Naciente, pero no solo allí, arrasan desde hace generaciones: podremos por tanto desbloquear, gracias a diálogos y situaciones de juego, intereses amorosos para nuestros personajes, una dinámica que sin duda abarca a un público más amplio de jugadores y jugadoras y hace felices a quienes quieren imprimir una huella aún más profunda en su propia campaña de juego.
En Fire Emblem pueden surgir verdaderas historias de amor entre los personajes en función de cuánto interactúan entre sí y de cómo se comunican
Esta mecánica de juego, inspirada en las visual novel japonesas, toma inspiración sobre todo de Tokimeki Memorial, la legendaria saga de Konami que representa para los dating sim lo que Fire Emblem, precisamente, simboliza para los juegos de rol por turnos.
Fire Emblem, inicialmente de nicho, ha sabido ganarse el cariño con el tiempo y la pasión de quienes aún creen en el medio videojuego.
9
Pro
Trama madura construida en torno a mecánicas de juego con sabor clásico
Comparto gráfico sugestivo
Conexión profunda entre jugadores y personajes: la muerte de estos últimos es definitiva y os animará a esforzaros más para mantenerlos con vida
Contro
Algunos niveles te harán maldecir de principio a fin. Sí, los recursos no son infinitos
Me llamo Simon Larocca, y soy un videojugador, coleccionista y amante de la cultura pop en todas sus formas. Voy al cine siempre que puedo, leo desde que llevo gafas, así que desde siempre, y tengo pasión por el storytelling en todas sus formas, tan arrolladora que la convertí en una profesión. Pero, como diría Doc de Ritorno al Futuro, no habría presente si no se mirara al pasado con respeto y admiración, y es al Simon niño de hace más de treinta años, año arriba, año abajo, al que debo todo.
Simon Larocca
Me llamo Simon Larocca, y soy un videojugador, coleccionista y amante de la cultura pop en todas sus formas. Voy al cine siempre que puedo, leo desde que llevo gafas, así que desde siempre, y tengo pasión por el storytelling en todas sus formas, tan arrolladora que la convertí en una profesión. Pero, como diría Doc de Ritorno al Futuro, no habría presente si no se mirara al pasado con respeto y admiración, y es al Simon niño de hace más de treinta años, año arriba, año abajo, al que debo todo.
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