Kings of the Beach obtiene 8/10 en el veredicto de la redacción de The Games Market.
Érase una vez
ESPECIAL - KINGS OF THE BEACH
por Mauro Corbetta·27 de enero de 2025
REYES DE
LA PLAYA
Di Michael
Abbot y Nana Chambers - Electronic Arts (1988) – MS-DOS
Playas ardientes, el
cielo azul como el mar y dos equipos que juegan al voleibol playa: en este
caos de violenta libertad el videojuego por excelencia es “Kings of the Beach”,
un nombre para los retrogamers que tiene un sabor agridulce del verano ya terminado.
Ho escrito este pequeño amarcord videolúdico durante las
vacaciones de verano, bajo la sombrilla en los momentos libres que me dejaba mi
hijo. Vacaciones que ya, a los cuarenta años, también saben a rutina y
cotidianidad. Envidio a mi pequeño que por primera vez admira cada cosa de
estos días, las olas que lo hacen rodar por el suelo, castillos de arena
inmensos y abandonarse en la tumbona con meriendas más grandes que él. En
esta atmósfera surrealista el videojuego que me viene a la mente, y que cada año
al volver a casa me espera fiel desde hace 28 años, es “Kings of the Beach”: junto
a pocos otros títulos, entre ellos el inmortal OutRun de Sega y los “Summer Games” de
Epiyx, es un videojuego que ‘huele a verano’, verdadero símbolo de estatus para nosotros los retrogamers.
Kings of the Beach es un videojuego deportivo, lanzado
inicialmente para MS-DOS – y es la versión que prefiero, así como la de la que
hablaremos – y posteriormente convertido para Commodore 64 y Nintendo Nes. Hoy
su gráfica podría interpretarse como pasada de moda, pero detrás de su
cáscara de limón se esconde un buen trabajo de pixel art, que destila amor y
cuidado por el detalle.
Appena arrivati alla schermata delle opciones, después de una breve introducción, por cierto la única parte que tiene acompañamiento musical, ya se entra en modo “ganas de mar”, hasta el punto de sentir el calor pesado sobre la piel. La disposición de las opciones, estilizada como cinco campos de juego, con gente paseando y asistiendo a los partidos, es un verdadero placer y un toque de clase: así podríamos acceder a las distintas pruebas para practicar (remate, voleo o recepción), lanzarnos a un partido individual, excelente para poner a prueba nuestras habilidades, o por último empezar con el torneo.
Nuestro alter ego será Sinjin Smith o Randy Stoklos, que
me dicen desde control que son dos jugadores muy fuertes realmente existidos. Las
playas que servirán de escenario para nuestros desafíos son San Diego, Chicago, Waikiki,
Río de Janeiro y Sídney, y en cada una deberemos disputar tres partidos. Vale, Chicago
no está a orillas del mar, pero aun así tendremos una bonita vista del lago y una bonita
playita artificial.
[Pantalla de selección]
Una vez en el campo, realizado en pseudo 3D, todos y
cinco espléndidamente ricos en detalles, se entra rápidamente en sintonía
con la jugabilidad, los movimientos son los mismos que en las tres pruebas de práctica. A estos
se añaden las zambullidas, que se realizan automáticamente cuando nos estamos
acercando hacia la pelota y la finta del voleo, que en cambio se traduce en
lanzar la pelota al campo adversario. Existe también un movimiento especial, (inventado
realmente por Stoklos), y es el bloqueo a una mano, útil si llegamos tarde con
el bloqueo clásico.
¿Por qué me gusta este juego? Además de su espléndida
atmósfera, acentuada por la época de lanzamiento, una maniobra comercial perfecta que
ha grabado este juego en mis recuerdos, es precisamente este gráfico tan
simple, pero profundamente físico, el sabio uso de los colores… Si cierras los
ojos parece que oyes el sonido del mar y el olor a salitre. Luego su
espléndida jugabilidad: si por un lado los controles son bastante estándar y
pasando olímpicamente de algún problema debido a la perspectiva, todo está
ajustado de manera perfecta.
Las jugadas requieren el momento justo pero no son
rígidas; con los tres botones, además, no se puede equivocar uno en lo que quiere hacer.
Por último, pero no por ello menos importante, el nivel de desafío: la IA (inteligencia artificial) es
malditamente real, cada equipo al que nos enfrentaremos es difícil pero “humano”: aunque no
tenga un verdadero punto débil, comete errores y recuperaciones, nada diferente de
lo que puede sucederle a cualquier jugador. Los desafíos son tensos, a menudo
largos, con el balón que vuela de un lado a otro del campo en un torbellino
de recuperaciones y pases al filo de la navaja. Increíblemente esta humanidad se
extiende incluso al árbitro, que puede cometer errores —y podemos protestar: una
característica todavía hoy muy rara de ver en los videojuegos deportivos.
Cierra el cuadro perfecto de este gran clásico la
modalidad multijugador: se puede jugar tanto en modo team-up, en el mismo
equipo hacia la escalada del torneo, o uno contra el otro. Pero es la
modalidad colaboración la que resulta vencedora, la diversión que se deriva
lleva el juego a un nuevo nivel de disfrute.
Y es bonito ver que, a tantos años de distancia, al menos “Kings
of the Beach” sigue siendo malditamente divertido.
O quizá se trate de esa
cosa indefinible de los buenos videojuegos, aquellos hechos con amor: como esas
olas, que nos parecían enormes y ahora ya no vemos (pero son nuestras piernas las que han crecido) o como esas bonitas y grandes meriendas a orillas del mar y que
ahora parecen haber desaparecido (pero son nuestras manos las que han crecido), “Kings of the
Beach” del mismo modo no ha cambiado, pero nos ha cambiado a nosotros.
En ese lapso de
tiempo que pasamos perdidos en sus campos de juego, volvemos a ser niños, redescubrimos
la belleza de mirar la vida con fantasía y creatividad, de una manera naturalmente sencilla.
P.D. Enlazamos la versión de NES con fines videolúdicos de coleccionismo, ¡aunque la de MS DOS quizá siga siendo hoy en día insuperable!
8
Pro
Colores y jugabilidad extraordinarios
Regates frescos como estar en el mar
Un recuerdo fuera de lo común
Contro
A veces no es fácil coger la pelota
Desafíos a veces demasiado largos, pero aun así merecen ser jugados
Mauro Corbetta, per gli amici Corby, classe ’77, ha nel sangue i videogiochi e l’informatica, il suo primo home computer è stato un glorioso C64, avuto in regalo a 8 anni. Negli anni ha accumulato una quantità impressionante di riviste del settore vantando una delle collezioni più imponenti, e ricercate, per quanto riguarda i videogiochi. Appassionato ed esperto di arcade e il cosiddetto "retrogame" in ogni sua forma, si propone, anche grazie all'associazione Retroedicola Videoludica Club da lui fondata in quel di Bergamo, di divulgare la cultura del videogioco, perché come dice sempre "imparando a giocare insieme lo si potrà fare per sempre".
Mauro Corbetta
Mauro Corbetta, per gli amici Corby, classe ’77, ha nel sangue i videogiochi e l’informatica, il suo primo home computer è stato un glorioso C64, avuto in regalo a 8 anni. Negli anni ha accumulato una quantità impressionante di riviste del settore vantando una delle collezioni più imponenti, e ricercate, per quanto riguarda i videogiochi. Appassionato ed esperto di arcade e il cosiddetto "retrogame" in ogni sua forma, si propone, anche grazie all'associazione Retroedicola Videoludica Club da lui fondata in quel di Bergamo, di divulgare la cultura del videogioco, perché come dice sempre "imparando a giocare insieme lo si potrà fare per sempre".
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