Cuando se trata de videojuegos,
la imagen más estereotipada posible es la de un chico, armado con auriculares
y silla gaming, frente a una pantalla con el mando en la mano.
Hubo un
tiempo en que obras maestras como Doom, Resident Evil y Halo eran asociadas
al hombre treintañero medio, juegos violentos y frenéticos que podían ser
disfrutados casi solo exclusivamente por una categoría muy precisa.
Categoria donde el género
femenino parecía estar excluido casi a priori, porque “los videojuegos no
son cosa de chicas”. Frase que yo mismo he oído muchas veces, de padres
con la nariz arrugada y bandas de adolescentes, afiliados a gremios estrictamente
de número cerrado, en World of Warcraft y juegos de estrategia en tiempo real.
Luego algo cambió. O quizá
simplemente emergió de los océanos gracias a oleadas de descompresiones
socioculturales, finalmente libres de las cadenas y de bastantes prejuicios.
Porque la verdad es que las mujeres
han siempre apreciado, amado y
jugado a los videojuegos, solo que nunca había sido un dato estadístico tan
relevante como lo es hoy, y esto hace pensar, poniendo, mejor dicho volviendo a poner en
discusión un mundo ya de por sí orientado al cambio con un ritmo
vertiginoso.
Sono los datos los que hablan: en Italia,
las mujeres representan hoy el 42 % de los videojugadores, según estudios e
investigaciones de la I.D.E.A., la Italian
Interactive Digital Entertainment Association, personas con una edad media que se
sitúa en torno a los treinta años: es significativo el hecho de que constituyan casi la
mitad de la población en nuestro país.
Ma no solo: si es cierto que los
géneros preferidos por el público femenino que han surgido de estas investigaciones, es decir,
puzzle game y party game, siguen siendo siempre los más populares, creo que también conviene
desmentir parcialmente este mito. Action en primera y tercera persona y
juegos de rol, de matriz fantasy o cyberpunk por poner algunos ejemplos, son
géneros fuertemente jugados en los últimos años por las mujeres: videojuegos como Deus Ex y soulslike del nivel de Elden
Ring han atraído a masas de jugadoras que han explorado cada rincón y
pixel, por no hablar del submundo de fangame, mod y community constituidas por
videojugadoras que se han hecho famosas en línea y que diariamente proponen
gameplay en streaming.
¿Están cambiando los tiempos? Y la
segunda pregunta que surge espontáneamente es: ¿dónde estaban antes?
Respondo con una sonrisa: siempre han estado ahí, solo que no queríamos verlas.
Puede parecer polémico, pero en
realidad es un hecho, también respaldado por una visión de conjunto que
extiende su mirada, nuestra mirada, hacia atrás en el tiempo: pensemos en las
imágenes de Pong y su mueble recreativo
de la época que han llegado hasta nosotros.
Hablemos de 1972, así que hace más de
cincuenta años.