Rastrillar piezas únicas e irrepetibles representa el punto más alto al que un coleccionista pueda aspirar a llegar, la cima de un recorrido importante y en el que ha invertido pasión, dinero y tiempo.
En el mundo de los videojuegos, en el que el sector de los coleccionistas se vale de los tres elementos citados anteriormente y de una buena dosis de competencia y búsqueda de la exclusividad, las consolas constituyen todavía hoy un mercado floreciente y de seguro interés.
Esistono due distinte tipologie de coleccionistas cuando se habla del mercado de las consolas: la categoría de los puristas, compuesta por todos aquellos que crecieron con piezas de anticuario que han hecho literalmente la historia de los videojuegos, Intellivision, Atari y Commodore 64 son solo algunos de estos monstruos sagrados, y aquellos que, en cambio, se han orientado hacia el retrogaming menos vintage, si así queremos definirlo, el que comprende máquinas concebidas para el mundo arcade: hablamos de la NES, de la Super Nintendo y la Sega Mega Drive, por citar solo las más famosas, al menos por lo que respecta al mercado mainstream.
Dicho esto, sin embargo, esta separación no parece tan clara: el coleccionista, como tal, no se limita al objeto, en este caso la consola de videojuegos, que hizo su infancia tan inolvidable; al contrario, amplía sus horizontes comparándose con otros aficionados, invirtiendo tiempo en la búsqueda de otras piezas, adquiriendo información sobre las fechas de lanzamiento, las especificaciones técnicas y los requisitos necesarios para poder luego proceder a la compra.
Un poco de cifras, para aclarar mejor estos conceptos: La Nintendo 64, joya histórica de la casa de Kioto, se vende hoy a cifras que rondan los 150 euros, mientras que máquinas como la Mega Drive, con sus Sonic, Out Run y piezas semiinvisibles como el videojuego Ristar, en caja supera con creces los 500 euros.
Numerosos importantes, que adquieren un valor intrínseco aún más significativo si pensamos que la consola no es más que la pieza básica sobre la que invertir, para un coleccionista: serán luego los videojuegos, sueltos o sellados, los que marcarán la diferencia en la colección que montará y de la que podrá presumir.
Un factor decisivo más que desempeña un papel fundamental para considerarse un coleccionista atento es la cuestión relacionada con la compatibilidad regional: los videojuegos de una determinada región, Asia, Europa o América por poner algunos ejemplos, podrían no funcionar en una consola que ha sido producida en otra región, y en consecuencia también el valor de mercado podría cambiar, y bastante.
Toda esta información para la compra, o no compra, de una consola buscada desde hace años debe ser tenida en consideración, siempre y en cualquier caso: el nacimiento de comunidades de coleccionistas, de las que ya hemos hablado anteriormente, se convierte así en la balanza decisiva, en un sector tan cambiante y oscilante.
The Games Market, plataforma que pone a disposición de los usuarios un espacio donde poder comprar y vender productos, no se limita solo a esto: analizando las tendencias del mercado, las valoraciones de los productos y de las consolas en función de las condiciones y de las especificaciones técnicas, el sitio ofrece una serie de herramientas útiles, indispensables para cada coleccionista.