Eternal Champions obtiene 8/10 en el veredicto de la redacción de The Games Market.
Érase una vez
Eternal Champions, eterno en todo y por todo
por Simon Larocca·12 de diciembre de 2024
Nella mia mente intrisa di
recuerdos, la pantalla inicial de Eternal
Champions se alza todavía allí, orgullosa y combativa como los personajes que
pronto pisarían las sugestivas arenas para combatir. Guerreros y
gladiadores, luchadoras indomables y seres dignos de la fantasía de un
escritor de fantasía: el elenco de personajes que pone en escena constituye solo
uno de los tantos méritos del juego de lucha con el que yo y mis amigos, y probablemente
muchos de vosotros que estáis leyendo en este momento, pasábamos tardes
enteras dándonos de lo lindo, como suele decirse.
Juego de lucha,
como decía hace un momento.
E si a esto le añado el año de lanzamiento del juego,
con fecha de 1993 en aquella que fue la época
dorada de los beat’em up en general del
mundo arcade, la estrecha conexión con los iconos Street Fighter II y Mortak
Kombat viene sola. Analizar Eternal Champions de manera desligada de
estos títulos seminales sería no solo contraproducente, sino también injusto
con respecto a un título que fue concebido precisamente para ser jugado en una
consola doméstica: aquel año, además, consagró la SegaMegaDrive sin
lugar a dudas como una de las consolas más innovadoras y futuristas que se
podían concebir, dotada de un sistema sonoro de factura excepcional, además de una
potencia gráfica digna de mención.
Innanzitutto, la trama: una
criatura divina y capaz de ver pasado, presente y futuro
contemporáneamente (habilidad peculiar de los Observadores
del mundo Marvel, para quien entienda un poco de historietas, pero también de nuestras
abuelas), predice la ruina de la humanidad a causa de la muerte de individuos
fundamentales para el destino del universo, sin los cuales el mundo acabará.
Consciente de esta aparentemente ineluctable suerte, reúne a los Campeones, esos individuos con el
potencial para hacer algo, en resumidas cuentas, significativo.
Quién ganará el
torneo podrá volver a la vida en su plano de existencia y cambiar el curso
de la historia.
La atención que se presta
al antecedente antes y a la evolución de la historia personal de todos los
personajes jugables después, deja bien claro cuánto Sega quería desvincularse de la
linealidad de los dos grandes referentes capitaneados por Ryu y Liu Kang, poniendo en escena
una representación narrativa más profunda y articulada, con ese toque de ciencia ficción mezclada con fantasía que, hoy
en particular, estaría muy de moda. Los personajes de Eternal Champions están
todos caracterizados de manera impecable, muy variados tanto en sus rasgos como a
nivel de movimientos: podremos elegir a Rax, que hará las delicias de quienes aman
jugar con combates a corta distancia y combos rápidos y encadenados, o bien Blade,
personaje futurista de personalidad áspera.
Personalmente, me veo a mí
mismo durante mis gloriosas partidas con Trident que, como dice el nombre
mismo, se presentaba en el stage con su mítico tridente! El grupo de
luchadores seleccionables se vale entonces de un character design inspirado y notable, coadyuvado por una fluidez de
movimiento que con los dieciséis bits rozaba el milagro.
Per no hablar del apartado
gráfico, que con sus arenas detalladas permitía a los jugadores sumergirse
en los combates con una profundidad excepcional: desde la aldea
prehistórica intacta hasta el templo místico, con el mar tranquilo y el sol que
se pone al atardecer, hasta las futuristas ciudades protegidas por cúpulas
gigantescas, Eternal Champions se enorgullece de una atención al detalle casi maniaca, y la meticulosidad con la que
se implementaron los finales, nunca banales y en línea con la articulada lore del juego, orientada hacia la
salvación del mundo, contribuye a la sensación de estar ante un título importante, quizá menos
mainstream que otros, pero de indudable valor.
La jugabilidad de Eternal
Champions es otro factor que tener en cuenta, además del hecho de que la
modalidad versus, como es tradición, garantiza desafíos divertidos y
apasionantes.
Incluso hoy, en una época en la que el 3D domina en
las arenas de los juegos de lucha modernos, Eternal Champions todavía logra distinguirse:
es verdad, ciertos juegos son realmente…
Eterni.
8
Pro
Trama bien escrita y por fin con una motivación fuerte que justifica un torneo a base de golpes y puñetazos
Personajes inspirados y diversos entre sí, cada uno con un enfoque diferente del combate
Escenarios sugerentes y delineados con esmero
Contro
Juego que no aporta novedades significativas, incluso los overkills son, a fin de cuentas, variantes de las más famosas fatality de memoria mortalkombatiana
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
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