Commander Keen en Goodbye, Galaxy! Secret of the Oracle
por Mauro Corbetta·12 de agosto de 2024
Antes de que id Software inundara
el mundo de vísceras de demonios impíos, se lo pasaba en grande alegremente en mundos
alienígenas, saltando de aquí para allá, en compañía de un superniño.
“Los charcos y las nubes son de cartón, los edificios con
la luna encima son una ilusión” … ¿Habéis reconocido la estrofa citada? Es una
mi pequeña obsesión, una idea extravagante, que desde hace años vuelve periódicamente a hacerme
visita: la canción es “Crazy Boy”, escrita (y luego cantada) por Samuele Bersani. En fin,
jugad a Keen y luego decidme si no hay demasiadas analogías: incluso las fechas
están ahí para coincidir.
Idees extravagantes aparte, el juego del que hablamos hoy,
rescatado de los archivos de RetroEdicola Club, forma parte de una saga de seis títulos
(más uno apócrifo, lanzado en Game Boy) que nos ve encarnar a un niño
prodigio de ocho años, Billy Blaze, empeñado secretamente en defender la Tierra.
De las dos trilogías, mi favorito, quizá el más popular, es sin duda el capítulo
“Secret of the Oracle”, cuarto título y el primero de la trilogía “Goodbye,
Galaxy”.
Allá parecer la trama es el típico cliché, con el héroe que no
busca fama y popularidad sino que golpea secretamente al crimen, y solo esto tiene
un atractivo que nunca pasa de moda, pero también tiene un desarrollo de acontecimientos que
atrapa al videojugador en una historia bien concebida. A Billy Blaze, aka
Commander Keen, se contrapone la raza alienígena Vorticons, que casualmente tiene
el objetivo de destruir nada menos que la galaxia entera: nuestro héroe sin embargo,
descubierta la amenaza, aprovechando su increíble inteligencia parte hacia
Marte construyendo el mítico “Bean-With-Bacon Megarocket”, un Megacohete hecho
con piezas encontradas en casa y… ¡Frijoles y Bacon!
Nella primera trilogía de Keen “Invasion of the Vorticons”
quedamos atrapados en el Planeta Rojo, dedicándonos entre otras cosas a reconstruir el
Megarazzo y también adquirimos el icónico ‘pogo
stick’, para luego descubrir que detrás de los amenazantes alienígenas se esconde un
misterioso “Intelecto Superior”. De vuelta en la Tierra, que corresponde al
segundo juego, vemos a Keen defendiéndola de los peligrosos cañones que amenazan con
destruir los ocho monumentos más importantes de nuestro planeta. En el tercer
capítulo, por fin, Keen parte rumbo al planeta de los Vorticons, para descubrir
quién es este misterioso “Intelecto Superior”.
La nostra storia parte da questo punto, con la nueva
trilogía “Goodbye Galaxy!”: gracias a la nueva Faster-than-Light (una potente
radio ensamblada en casa), intercepta los planes de los Shikadi, mira por dónde, para
destruir la galaxia. En busca de ayuda y para obtener información
sobre el Intelecto Superior, Keen pone rumbo al planeta Gnosticus IV donde
viven los Guardianes del Oráculo, pero descubre que todos están prisioneros.
[Tierras Sombrías, pop y extremadamente sexy]
Estéticamente hablando, el juego es un espectáculo, aunque
la paleta cromática sigue acusando todavía la acidez de los colores dictados por la
vieja generación de tarjetas gráficas EGA y CGA (basta con saber que el morado
era el color dominante), todo funciona y convierte el mundo de Keen en algo
increíblemente alienígena y gomoso: si a esto le añadimos detalles a
raudales, empezamos a ver cuánto amor se puso en su
realización. Por extensión, el audio no se queda atrás: sobre todo los FX
(efectos sonoros) son tan característicos que han entrado en el imaginario
colectivo de los Dos Gamers.
Il Gameplay, ignominiosamente etiquetado “como Mario”, es en cambio diferente y gracias al saltito (el ya citado pogo stick) se abren dinámicas de juego divertidísimas, así como una herramienta para alcanzar los numerosos pasajes secretos. Al fin y al cabo, las etiquetas se las lleva el viento, sobre todo a principios de los 90; todo lo que saltaba era “como Mario”: pero creedme, aparte de alguna similitud, Keen es un juego con su propia alma y personalidad.
Siendo un juego DOS, el teclado es el medio principal de
control: así Keen salta con la tecla SHIFT, dispara con CTRLy usa su
trampolín con la barra espaciadora. Como de costumbre, las teclas direccionales derecha y
izquierda nos hacen movernos, mientras que la flecha arriba y la flecha abajo hacen desplazarse
la pantalla para tener una visión más amplia de hacia dónde dirigirse. Como buen
retrojuego, Commander Keen es un juego exigente: pocas municiones, pocas vidas y
enemigos duros que hay que matar con técnicas diversas y desesperadas. Es cierto que
podéis guardar en cualquier momento, pero con gran maestría los infames programadores
han creado muchas trampas que nos pondrán en serias dificultades en caso de
guardar demasiado cerca de puntos críticos. Sin embargo, el factor de desafío no es
imposible, así como las ganas de ver toda la historia os harán perseverar, y
hasta cuando lo hayáis terminado, volveréis a jugarlo a menudo, gracias también al hecho de que
los niveles, como se ha dicho, no son lineales, sino que proponen rutas múltiples.
Podría cerrar ahora nuestro amarcord, si no fuera porque, en este punto, hacen falta dos palabras sobre el “Intelecto Superior”. Curioso, ¿verdad?
Pensad que se tuvo que esperar años antes del enfrentamiento final.
De hecho, la saga de Keen estuvo incompleta durante mucho tiempo: al final de las dos
trilogías se habría debido hacer el gran final con “The Universe Is Toast”.
Por desgracia, la desarrolladora Id voló hacia otros proyectos, dejando solo migajas
en forma de pistas sobre este misterioso enemigo. El último combate contra el jefe de Keen
3 es un robot gigantesco, que hasta el final creemos que está comandado por esta
entidad, pero una vez derrotado descubrimos que es solo un androide con
el aspecto de un niño similar a Keen. Hay rastros en una carta escrita
en Alfabeto Galáctico Estándar, que ilustra algunos detalles de su odio por
el universo, y por último, en Keen 5 se muestra su casco, una vez más
similar al de nuestro héroe, pero negro con dos letras M grabadas.
Por fortuna, un grupo de temerarios, partiendo de los juegos originales de la trilogía “Goodbye Galaxy”, los modificó para dar una conclusión digna a la historia. Aunque hablamos de fangame, el nivel de calidad se mantiene alto y la historia está escrita con gran pasión por el personaje: creo que más de eso, ni siquiera los autores originales, habrían podido hacer.
En el espléndido final, descubrimos que Mortimer McMire, un compañero de escuela y hermano de la niñera de Keen (que es secuestrada en el sexto capítulo), es el rival tan buscado durante tanto tiempo: dotado de 315 qi, un solo punto más que Keen, a quien se dirige llamándolo precisamente 314. Considera a todos seres inferiores, incluso a los fieles Vorticons y a los Shikadi, y esta es su razón para querer destruir el universo.
No os he querido desvelar todos los detalles de esta
saga épica, y concluimos así nuestro viaje: quizá nunca sepamos
si Samuele Bersani se inspiró o no en este bellísimo juego para su
canción igualmente bella, pero de lo que estamos seguros es de la importancia seminal
del juego de Tom Hall en el “mundo” de los videojuegos: en una época en que el PC
empezaba a imponerse como máquina de juego, Keen Commander es un espléndido
manifiesto de cómo debe ser un juego de plataformas: aún hoy, endiabladamente
jugable, variado y divertido, capaz de plantarle cara a tantos títulos modernos.
Mauro Corbetta
Mauro Corbetta, per gli amici Corby, classe ’77, ha nel sangue i videogiochi e l’informatica, il suo primo home computer è stato un glorioso C64, avuto in regalo a 8 anni. Negli anni ha accumulato una quantità impressionante di riviste del settore vantando una delle collezioni più imponenti, e ricercate, per quanto riguarda i videogiochi. Appassionato ed esperto di arcade e il cosiddetto "retrogame" in ogni sua forma, si propone, anche grazie all'associazione Retroedicola Videoludica Club da lui fondata in quel di Bergamo, di divulgare la cultura del videogioco, perché come dice sempre "imparando a giocare insieme lo si potrà fare per sempre".
Mauro Corbetta
Mauro Corbetta, per gli amici Corby, classe ’77, ha nel sangue i videogiochi e l’informatica, il suo primo home computer è stato un glorioso C64, avuto in regalo a 8 anni. Negli anni ha accumulato una quantità impressionante di riviste del settore vantando una delle collezioni più imponenti, e ricercate, per quanto riguarda i videogiochi. Appassionato ed esperto di arcade e il cosiddetto "retrogame" in ogni sua forma, si propone, anche grazie all'associazione Retroedicola Videoludica Club da lui fondata in quel di Bergamo, di divulgare la cultura del videogioco, perché come dice sempre "imparando a giocare insieme lo si potrà fare per sempre".
TGMGrading
Grada tus títulos
Inspección, subnotas, precinto y estuche: cada nota llega con el método que la ha producido, negro sobre blanco.