La casa se sumerge en la oscuridad.
Las escaleras crujen a cada paso y con vosotros solo lleváis una linterna astillada, una buena dosis de valor mezclada con imprudencia y una vieja pistola que podría encasquillarse cuando menos os lo esperéis y cuando más la necesitéis. Pero lo más importante es que estáis solos, solos en la oscuridad.
Titular fundamental en lo que respecta al survival horror "moderno", Alone in the Dark es considerado el progenitor de la serie de videojuegos dedicados al concepto de Miedo, definido en cada una de sus variantes. Producido por la añorada Infogrames, el juego salió en 1992 sentando desde el principio las bases para los futuros survival horror: sensación de ansiedad constante durante toda la duración de la experiencia videolúdica, amenazas aparentemente imposibles de contrarrestar y equipamiento del protagonista que nunca, o casi nunca, estará a la altura de los peligros a los que enfrentarse.
Con el paso de las décadas, estos puntos cardinales han sido subvertidos por la saga hipercinética de Resident Evil, remezclándolos para un público más joven y menos inclinado a disfrutar de las atmósferas lovecraftianas de Alone in the Dark. Los gráficos de polígonos reflejan el uso (que hoy definiríamos "mainstream") asiduo del motor gráfico por excelencia en aquellos años dorados. Alone in the Dark dio origen a más secuelas y a un reboot, no siempre a la altura cualitativa del primer episodio, con la excepción del segundo capítulo, magnífico y de un enfoque cinematográfico excelente.
Nel transcurso del tiempo, el mundo de los videojuegos ha sabido redescubrir cíclicamente el placer del miedo gótico, las atmósferas brumosas alternadas con otras más claustrofóbicas y opresivas: Silent Hill y el ya citado Resident Evil, por ejemplo, pero no debemos olvidar System Shock y Clock Tower, de los que hablaremos en el futuro y cuyas ediciones de coleccionista ejercen aún hoy un encanto especial.
Funziona todo, en Alone in the Dark: la banda sonora presenta pistas subliminales capaces de arañar la mente del jugador y arrastrarla a los recovecos de Villa Derceto, el escenario principal del juego; también los efectos de sonido son acertados y oír vuestros propios pasos resonar en las salas silenciosas, aunque no vacías, os pondrá la piel de gallina. El gameplay, decididamente rígido y arduo si se compara con los estándares modernos, es hijo de su tiempo, como debe ser: mover a Edward Carnby, el protagonista, constituye un reto dentro del reto, pero nosotros somos jugadores de larga trayectoria, no nos dejaremos abatir por estas pequeñas dificultades, ¿verdad?
Giocarlo hoy permite un viaje al pasado de los más memorables, un viaje del cual quien escribe no está ciertamente exento. El vínculo que se establece entre el jugador y el investigador privado sigue abriendo una brecha en mi corazón y, estoy seguro, en el vuestro. Porque puede ser malditamente divertido… estar Solos en la Oscuridad.
Atmósferas opresivas y un guion de Oscar para un juego de terror que hace honor a su nombre
Progenitor de todas las sagas de terror, modernas y no, con recursos utilizados aún hoy para crear miedo en el jugador
Protagonista bien caracterizado, aunque nunca habla durante la partida
Nivel de dificultad desequilibrado y no apto para principiantes
Controles engorrosos y difíciles de aprender, sobre todo al principio