El panorama internacional del videojuego se mueve desde sus inicios con fuerza arrolladora, una ola gigantesca que ya abarca cualquier medio, conquistándolo de hecho a múltiples niveles: cine, televisión, cómics e incluso pódcast tratan el tema generando ingresos importantes y destinados a crecer cada vez más en los próximos años.
Si es cierto que en el pasado el discurso predominante se refería al paso de los sistemas de las generaciones anteriores a aquellos que habrían superado a las consolas y a los PC del siglo XX, hoy en día es mucho más difícil enmarcar tendencias y hacer análisis sobre el mundo de los videojuegos que vendrá, ya que las propuestas, las editoras y las modalidades de consumo del medio videojuego han cambiado, así como ha cambiado la sociedad moderna.
Di hecho, nos encontramos ante una encrucijada y nunca como en este momento histórico el videojuego se ha encontrado ante la encrucijada secular que ve por un lado el consumo de un producto como instrumento de entretenimiento privado, doméstico y, en pocas palabras, para un solo jugador, mientras que por otro lado ya nos estamos lanzando hacia un mundo aún más interconectado, basado en el juego en línea independientemente del género de referencia y donde las experiencias en Realidad Virtual y Aumentada están convirtiéndose en una parte significativa de nuestra vida cotidiana.
Esto, obviamente, también se refleja en la cuestión persistente de lo físico y lo digital, una diatriba que todavía sigue estando de actualidad.
Según Globenewswire, por ejemplo, comparando datos y cifras de los últimos años y en particular de 2023, terminado hace pocos meses, el mercado global de los juegos de rol en línea (un sector en crecimiento exponencial desde los tiempos de Dota) se está expandiendo cada vez más y, de aquí a 2027, crecerá con una tasa anual del 10,50%.
Numeros que no solo parecen importantes y generan reflexiones más que legítimas sobre cuánto ha cambiado drásticamente el uso y la idea misma en la base del Videojuego, sino que representan una dirección clara y definida sobre hacia dónde se está avanzando a toda velocidad.
El videojuego ya no es un asunto de habitación, en pocas palabras: el futuro es la interconexión y el intercambio, con todo lo que ello conlleva.
Sentimos hablar a menudo de comunidad y es precisamente sobre esto que las empresas de desarrollo y las grandes marcas de videojuegos sientan las bases fundamentales de su facturación, generando contenidos pensados precisamente para los usuarios que, en un vigésimo siglo que avanza rápido y no espera a nadie, disfrutan de los videojuegos de una manera completamente diferente a la del pasado.
El juego en línea, ya sea de rol y de estilo fantástico o urbano como puede ser cualquier GTA, transfigura el mero concepto de juego en una comunidad social, hecha de interacciones constantes.
Además, las consolas y los ordenadores personales ya no son los únicos poseedores del cetro de soportes exclusivos para el gaming: el móvil ha ganado terreno en gran medida y no es casualidad que una gran parte de los usuarios prefiera jugar en el celular antes que en la consola.
Jugadores y jugadoras ocasionales invierten su tiempo con mucha prudencia, interesante el dato que subraya que el 77% de las personas que usan el móvil para jugar es de sexo femenino, pero no es todo: solamente el 8 % de quienes juegan en el celular tiene una edad comprendida entre doce y dieciocho años, prueba tangible de que el adolescente medio se ha mantenido anclado a las queridas, viejas consolas domésticas, pero la porción restante del pastel prefiere algo más inmediato y, sobre todo, constantemente al alcance de la mano.
Dando las cifras en la mano, emerge sobre todo una gran verdad incontrovertible: el Videojuego es uno de los pocos medios capaces de estar siempre al día con los tiempos, adaptándose y a menudo cambiando la percepción que el ser humano tiene del mundo en el que vive.