Routine, ¡aventurémonos en el lado oscuro de la luna!
por Simon Larocca·19 de noviembre de 2025
Un cuerpo esférico que vaga por el espacio como los fragmentos de un corazón roto en el cosmos, luminoso y oscuro, según cómo gire, igual que el alma del ser humano, esquiva, voluble, bellísima.
La Luna.
Inspiración para cientos de canciones a lo largo del tiempo, pero también un lugar sugestivo y misterioso donde podría anidarse el mal bajo cualquier forma, si no estamos bien atentos a dónde ponemos nuestros pasos en gravedad limitada: si luego nos encontramos siendo los protagonistas de Routine, entonces no bastará solo con prestar atención a lo que se esconde en la oscuridad.
La historia de este título es tan complicada como fascinante, recorrida por mil dificultades y una gestación que duró más de trece años, lo cual ya es decir mucho: hoy en día las tiendas y los comercios físicos están saturados por una oferta de videojuegos sin precedentes, títulos que cada mes llenan estanterías y la nube; sin embargo, en el mundo indie, y Routine entra de pleno derecho en esta categoría con todos los honores que merece, las cosas son bastante distintas: el tiempo no es un enemigo para los desarrolladores, incluso cuando se muestra poco amable con la creatividad puesta a dura prueba.
A cargo del desarrollo ultradecenal están los Lunar Software (¿y cómo podrían llamarse de otra manera?), para lo que se perfila como un survival horror de corte sci-fi en toda regla, con una serie de novedades e innovaciones que considero mucho más que dignas de interés. La fecha oficial parece ser el próximo 4 de diciembre de 2025, y todos esperamos que sea el ajuste temporal definitivo.
Ambientado en una estructura lunar abandonada por razones ignotas, Routine nos pone en la piel del habitual e inconsciente explorador, cuya identidad al menos al principio no parece ser relevante como siempre, con el objetivo de descubrir la verdad detrás de los silencios de los pasillos vaciados de toda otra presencia humana, excepto la de nuestro avatar. Interactuando con los objetos del entorno (se desprende que nuestro heroico cotilla es un técnico) y con una serie de informaciones recuperadas durante la misión lunar, como en la mejor tradición de las aventuras en las que la trama y los giros narrativos se van revelando a medida que avanza el juego, Routine nos permitirá identificarnos al cien por cien con el personaje principal, y lo hará haciéndonos experimentar el sentimiento ancestral más reconocible y poderoso de todos los tiempos: no, no es la fuerza del amor ni tampoco la de la amistad, sino el Miedo.
El terror del espacio profundo, de la inmensidad del vacío y el escenario bucólico e insidioso salpicado por los cráteres lunares, heridas de guerra y en el alma de nuestro protagonista, quizá: los “chicos lunares” desarrolladores jugarán mucho con estos aspectos íntimos, incluso cuando se trate de regalarnos más de un sobresalto: la base resultará ser cualquier cosa menos desierta y los robots que la habitan (¿o la vigilan?) darán un sentido muy, pero muy doloroso a lo fundamental que es, hoy y en el futuro, no cambiar nunca la programación de las leyes enunciadas por Asimov y fundamento de todo principio de robótica aplicada.
Per resumir, si los robots se convierten en asesinos es solo porque alguien ha jugado a ser Dios con el lenguaje binario.
A venir en nuestro auxilio está la herramienta tecnológicamente vanguardista que tendremos a nuestra disposición, el C.A.T.: a diferencia de lo que podría sugerir felinamente, no se trata de un crossover con el adorable gatito protagonista de Stray, sino que es el acrónimo de Cosmonaut Assistance Tool. Gracias a ella, podremos extraer información fundamental para la continuación de la aventura, analizar el entorno para los numerosos puzles que resolver, alternados con huidas no siempre heroicas en lo que es un territorio, como poco, inhóspito.
El lado oscuro de la luna, pues, no espera otra cosa que hacernos pagar la fiesta y esperamos de verdad que pueda sorprendernos, porque, tras mirar durante trece años el mundo desde un ojo de buey, todos nos hemos aburrido un buen poco.
Simon Larocca
Me llamo Simon Larocca, y soy un videojugador, coleccionista y amante de la cultura pop en todas sus formas. Voy al cine siempre que puedo, leo desde que llevo gafas, así que desde siempre, y tengo pasión por el storytelling en todas sus formas, tan arrolladora que la convertí en una profesión. Pero, como diría Doc de Ritorno al Futuro, no habría presente si no se mirara al pasado con respeto y admiración, y es al Simon niño de hace más de treinta años, año arriba, año abajo, al que debo todo.
Simon Larocca
Me llamo Simon Larocca, y soy un videojugador, coleccionista y amante de la cultura pop en todas sus formas. Voy al cine siempre que puedo, leo desde que llevo gafas, así que desde siempre, y tengo pasión por el storytelling en todas sus formas, tan arrolladora que la convertí en una profesión. Pero, como diría Doc de Ritorno al Futuro, no habría presente si no se mirara al pasado con respeto y admiración, y es al Simon niño de hace más de treinta años, año arriba, año abajo, al que debo todo.
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