Metal Gear obtiene 8/10 en el veredicto de la redacción de The Games Market.
Érase una vez
Metal Gear, ¡la leyenda stealth de Kojima en 8 bits!
por Simon Larocca·22 de enero de 2026
War never change. La guerra no cambia nunca.
Con esta poderosa y memorable frase de apertura, Solid Snake daba inicio hace algunos años a esa obra maestra de escritura que lleva por nombre Guns of The Patriots, cuarta encarnación “oficial” del nuevo curso dedicado a la saga del agente Foxhound más famoso de todos los tiempos.
Pero antes de esto, antes de Old Snake, antes de todo el genio creativo que Kojima volcó en las consolas de nueva generación a partir de la primera PlayStation “gris”, las complejas tramas político-terroristas con el gargantuesco mecha Metal Gear en el centro ya habían sido ampliamente desarrolladas con la primera encarnación de la franquicia: Metal Gear, precisamente, desarrollado por Konami y lanzado inicialmente solo en MSX2, en 1987; luego Nintendo advirtió su potencial y realizó la conversión para su máquina de 8 bits por definición, la NES, en la Navidad de ese mismo año. Las diferencias entre las dos versiones no son en absoluto escasas, pero bastaba realmente poco para apreciar la versión para la consola de Nintendo: insertabas el cartucho, ponías en marcha el juego y eras catapultado en un abrir y cerrar de ojos a un worldbuilding complejo y matizado, en pleno estilo 8 bits.
Kojima siempre ha ido de la mano con los juegos arcade (basta con leer su currículum) y la interpretación stealth de Metal Gear es impecable: la misión de la “serpiente sólida” comenzará precisamente en Outer Heaven, uno de los lugares más importantes de la saga, citado prácticamente en cada capítulo y base operativa de Big Boss, el villano que a lo largo de los años ha sufrido una fuerte operación de ret-con y que de hecho constituye no solo la némesis de Solid, sino su reflejo distorsionado. Infiltrándose en la fortaleza y teniendo cuidado de no ser descubierto por los enemigos (el enfrentamiento directo es siempre la última opción y muy a menudo no llevará al éxito), Snake se encontrará con un prisionero de lujo, Gray Fox que, pocos años después, se convertirá en un icono de estilo y refinamiento letal en su traje de ninja cibernético. Todavía resuena, en mi mente, su monólogo final de Metal Gear Solid para PlayStation, los escalofríos que deja en la piel son algo que no se puede describir con palabras.
E luego nos las veremos con él, el Metal Gear, nombre en clave de un tanque capaz de lanzar cabezas nucleares desde cualquier tipo de terreno: cada entrega de la saga presenta su propia versión del robot de guerra autopropulsado, a menudo más parecido a un mecha al estilo Evangelion que a una auténtica herramienta de muerte de la guerra moderna y “realista”. El Metal Gear es más que nada un símbolo, muy poderoso: representa, con su imponente e inexorable presencia, el espantajo de la guerra del nuevo milenio (sobre todo en este juego, donde de hecho no se le enfrenta directamente), en contraposición precisamente con personajes de la talla de Snake y Gray Fox, vestigios de carne y hueso de un mundo desvanecido entre los pliegues de la carrera armamentística, donde el honor y el esfuerzo, el sudor y la sangre derramada en el cuerpo a cuerpo no son más que un eco destinado a morir.
Prima misión oficial de Solid Snake en este título, que aunque tiene sus horribles defectos de traducción y una especie de elecciones discutibles a nivel de jugabilidad, sigue siendo un hito para la generación de 8 bits: banda sonora envolvente, gráficos que exprimen al límite de lo posible los limitados recursos cromáticos de la NES y la sensación constante de echar una mirada al pasado sobre los orígenes del mayor héroe de Konami.
Podrá parecer excesivamente didáctico, pero un pensamiento final me gustaría reservarlo para la frase de apertura: es verdad, quizá la guerra nunca cambia, pero yo creo que el secreto reside de todos modos en el cambio, y que quienes deberíamos cambiar somos precisamente nosotros. Esta es la lección más importante que nos transmite Hideo Kojima, con los espléndidos, profundos y a menudo devastadores arcos narrativos de sus personajes.
8
Pro
Ya están todos los pilares de la saga de Kojima: acción stealth, un trasfondo de guion de ciencia ficción política y exploración en múltiples escenarios que pondrá a prueba a los jugadores.
Compartimento sonoro muy cuidado y atmósferas militares que se respiran en cada rincón: Outer Heaven es un lugar de cruce para cualquier apasionado de Snake y la épica es palpable
Contro
La versión MSX sigue siendo hasta hoy la más completa y cuidada, libre de la mediocridad de las traducciones que en NES minan enormemente la comprensión de la trama del juego, y es realmente una pena
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
Simon Larocca
Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.
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