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Galaga, ¿el mejor shooter de todos los tiempos?: el veredicto de la redacción de The Games Market es 9/10.

Galaga, ¿el mejor shooter de todos los tiempos?
Érase una vez

Galaga, ¿el mejor shooter de todos los tiempos?

por Simon Larocca19 de enero de 2026

Un shooter que se precie, desde los albores de los gloriosos y tragaperras cabinas arcade, logra involucrar casi todos los sentidos del jugador, cabeza y corazón volcados hacia un único objetivo: transportar la mente a un espacio virtual infinito salpicado de cuerpos, estrellas, luces y sonidos que, tras la primera partida, ya no se olvidan jamás.

Este es Galaga, la gran obra maestra de Namco de 1981.

Sin duda, la época en que salió, devota al minimalismo conceptual tanto por filosofía como por las obvias limitaciones técnicas del desarrollo de videojuegos de aquellos años, influyó en ello. Galaga representa plenamente todo aquello que quien ama el videojuego en su esencia más pura ha buscado siempre: ritmo fluido y desafiante, gráficos sencillísimos pero cuidados, una animada introducción sonora que guiña el ojo a los sonidos de los años ochenta con punteos pegadizos que, durante la partida, te catapultan al corazón de la acción: ¡era una regla no escrita en los arcades del siglo pasado, la de hacerte sentir ansiedad un momento sí y otro también gracias a contrapuntos sonoros apremiantes!

Secuela de Galaxian, Galaga amplía sus mecánicas de juego, aunque manteniendo la idea básica, es decir, derrotar a los enemigos evitando ser aniquilados por su constante lluvia de bombas. Las tropas enemigas se presentan en formación en la parte superior de la pantalla, cada fila está compuesta por alienígenas de forma y color diferente, detrás de los cuales se ocultan aquellos que, si estuviéramos en un fantasy épico, definiríamos como alféreces, es decir, los señores de la guerra que llevan las riendas del ejército enemigo. Nuestro avatar solo puede moverse horizontalmente, de derecha a izquierda: el mejor arma que tendremos a disposición es una cuidadosa planificación de los movimientos y el estudio de los patrones alienígenas: cuando mi hermano y yo jugábamos en la máquina recreativa de Galaga en el clásico bar del barrio, el briefing inicial siempre preveía observar las partidas ajenas para memorizar cómo y cuándo se movían los bichos en la pantalla, así de evitar el dramático Game Over en los primeros quince segundos de juego: historia verdadera, por desgracia.

Virtualmente infinito, Galaga es conocido por una célebre implementación en el gameplay: ¿recordáis a los alfiles mencionados hace poco? Pues bien, estos antipáticos rompen las filas de las formaciones enemigas para girar en nuestra dirección, emitiendo un rayo tractor. En ese momento podemos decidir evitarlo y continuar la partida en modo canónico, o arriesgarnos y dejar que nos secuestren una nave para luego liberarla disparando con absoluta precisión al secuestrador. ¿El premio en juego? Nave doble, disparo doble, doble posibilidad de eliminar a los enemigos y una miríada de puntos a la espera de ser metidos en el bolsillo o, mejor aún, ¡en la bodega!

Galaga, con esta idea tan simple como deslumbrante, ponía por primera vez al jugador ante la posibilidad de elegir cómo actuar dentro de un shooter, un género normalmente relegado a dinámicas simplistas como “huir y disparar” y nada más. Una elección, por cierto, que tenía un enorme impacto en la economía de la partida, trazando una línea entre el jugador casual y el experto que, en cambio, quería batir todos los récords. En el micromundo de las “viejas” salas recreativas, era la práctica habitual aprender de los segundos para liberarse de la etiqueta pegada a los primeros. 

La joya de Namco salió para cualquier plataforma, seguida de tantos clones que enumerarlos todos sería una empresa titánica: un título ejemplar, que en Atari encontró, entre otras cosas, una conversión realmente nada mala y que yo poseo con el orgullo de quien, en el pasado, dejó de estirar el cuello por encima de los hombros de los chicos mayores para aprender de ellos y hoy, con un sabor agridulce en la lengua, se encuentra durante las fiestas enseñando a los primitos la importancia de dejarse capturar por los enemigos: una rendición provisional, antes de la revancha que, ya se sabe, tarde o temprano, siempre llega.

Game Cover
9

Pro

Arcade de última generación: frenético, estratégico, un juego donde la habilidad y los reflejos se convierten en parte de la diversión

Superior al precuela Galaxian, Galaga refuerza la visión de los shooters presentando elementos clásicos con innovaciones en la jugabilidad nunca vistas hasta entonces (la captura de la nave)

Demostración memorable, eterna, de cuánto puede ser perfecto un título sin apostar todo al aspecto gráfico o a una historia elaborada: terrestres contra alienígenas, dispara, esquiva, haz puntos, a veces no hace falta nada más. Se nota enseguida que es uno de mis juegos favoritos, ¿verdad?

Contro

Técnicamente hablamos de un juego de hace más de cuarenta años, su aspecto minimalista podría hacer torcer la nariz a quien no haya crecido “acostumbrándose la vista” con un apartado gráfico reducido al mínimo

author

Simon Larocca

Mi chiamo Simon Larocca, e sono un videogiocatore, collezionista e amante della cultura pop in tutte le sue forme. Vado al cinema ogni volta che posso, leggo da quando porto gli occhiali, quindi da sempre, e ho la passione per lo storytelling in tutte le sue forme, così dirompente da farla diventare una professione. Ma come direbbe Doc di Ritorno al Futuro, non ci sarebbe presente se non si guardasse al passato con rispetto e ammirazione, ed è il Simon bambino di più di trent’anni fa, anno più anno meno.

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