La historia de los juegos de lucha se divide fundamentalmente en dos bandos: los de 2D y los otros, en 3D.
Si por un lado Street Fighter y Samurai Shodown lideran la legión de los héroes en dos dimensiones con sus estrategias aparentemente sencillas de ejecutar, pero en realidad profundas, con un abanico de posibilidades de enfrentamiento con el adversario variado y satisfactorio, el bando opuesto enfrenta a Tekken y Virtua Fighter, audaces defensores poligonales de los duelos a 360 grados moviéndose por la arena de juego prácticamente en cualquier lugar.
Dos filosofías, dos formas de abordar el juego, sin embargo, en disparar el pistoletazo al cielo desde los bloques de salida como pionero del género 3D no fue propiamente Tekken, sino otro título épico que permaneció en el corazón de muchos: estoy hablando de Battle Arena Toshinden, ¡una de las primeras killer applications de la recién nacida PlayStation en aquel lejano 1995!
Cuando puse mano al juego por primera vez en mi gris consola y le di de comer el cd, las expectativas eran decididamente altas y no lo niego: la posibilidad de encarnar guerreros armados hasta los dientes, sumidos en atmósferas vagamente orientalizantes con toques fantásticos que guiñaban en cada ambientación del juego, para mí ya valía el precio del juego.
Dopo le primeras partidas, comprendí que los puntos fuertes de Battle Arena Toshinden emergían solamente después de haberle dedicado algunas horas: el juego permite seleccionar un personaje jugable entre ocho disponibles, cada uno de ellos con un repertorio de movimientos y habilidades diferentes, aunque catalogables dentro de los personajes arquetípicos del género: el guerrero serio y misterioso, la mujer decidida con un pasado oscuro y el inevitable ninja, letal y frío con un corazón de hielo impenetrable.
La gráfica de polígonos recortados a hachazos es hija de su tiempo, que sin embargo con el paso de las décadas ha adquirido un encanto propio, mientras que el apartado sonoro aguanta bien y transmite japonesidad como si no hubiera un mañana: las hitbox durante los duelos, en mi opinión, están bien hechas y también los efectos gráficos de contorno, si así queremos definirlos, como el polvo levantado durante las derrapadas o algunos movimientos, consiguen infundir ese toque de realismo extra, teniendo siempre presente el contexto temporal en el que nos hemos aventurado, recordémoslo.
Un aspecto que siempre me ha llamado mucho la atención y que considero un enorme punto a favor de este título es el cuidado que los programadores han infundido en la caracterización de los personajes: todos ellos tienen un trasfondo que quizá no destaque por su originalidad, pero define su personalidad y sobre todo las motivaciones que los llevan a participar en el torneo, eje central del juego; además, descubriréis jugando que algunos de ellos tienen conexiones insospechadas.
Non está mal para un "simple" juego de lucha, ¿no?
Curiosidad: el juego fue desarrollado por Tamsoft, quizá para muchos este nombre no diga nada, pero sepan que, además de encargarse de las secuelas del juego (¡Battle Arena Toshinden es una gran saga de juegos de lucha!), también dieron a luz pequeñas joyas como Utawarerumono Zan y el más renombrado Captain Tsubasa: Rise of New Champions.
Battle Arena Toshinden es sin duda un juego que todos los que aman los videojuegos y, en particular, los juegos de lucha al estilo Tekken deberían recuperar: la banda de Jin Kazama y compañía debe mucho a las dinámicas introducidas por este título y un salto atrás en el tiempo con el juego de Tamsoft es, como mínimo, obligado: apreciar el pasado para afrontar el futuro de los videojuegos, como siempre digo.
Más fluido de lo que parece, una jugabilidad que no ha envejecido tan mal
Combates presentes diversificados entre sí, conjunto de movimientos bastante variado
Título fundador de un género, a fin de cuentas, un imprescindible para todos los aficionados
A pesar del cuidado especial por un título seminal, con el paso del tiempo los años se sienten y se notan