
Cinco millones en una sala, un nuevo récord para el mercado de los videojuegos de colección
por The Games Market Redazione16 de junio de 2026
Heritage Signature 7453, junio de 2026: 157 lotes de videojuegos sellados y certificados, un Super Mario Bros. de tres millones de dólares y una sola pregunta, dónde está realmente el valor del coleccionismo de videojuegos hoy. Nueve gráficos y tres tablas para leer la subasta número por número.
LA SUBASTA: Una sesión, dos mercados
Las subastas de videojuegos sellados se cuentan casi siempre con una sola cifra, la más grande, y la sesión Signature 7453 de Heritage Auctions ofrece una difícil de ignorar: tres millones de dólares por una sola copia de Super Mario Bros. aún cerrada en su celofán. Es la segunda adjudicación más alta de siempre para un videojuego, y por sí sola bastaría para ser noticia. Pero reducir la jornada del 13 de junio a ese número significa perder la verdadera historia, que es двойная.
Por un lado está la cima, donde poquísimas piezas absorben casi todo el dinero: los tres primeros lotes, todos para NES, valen por sí solos el 78,3% de la recaudación. Por otro lado hay un cuerpo profundo y sorprendentemente accesible, formado por 93 lotes adjudicados por debajo de los cinco mil dólares, con una mediana fijada en $4.000. La misma subasta que hace noticia por el millón es también aquella en la que un juego entra en una colección, graduado y garantizado, al precio de un smartphone.
Es esta tensión, entre el trofeo irrepetible y el mercado cotidiano, la clave para leer los números que siguen. Los hemos reconstruido lote por lote y recopilado en las tablas y los gráficos de este artículo, además de en la hoja de cálculo adjunta con título, número de lote y adjudicación para las 157 piezas.

EL RENDIMIENTO: Donde se acumula el valor
Un solo lote vale más que todos los otros ciento cincuenta y seis juntos. Es la fotografía de un mercado con una pirámide muy estrecha, donde el precio de las piezas únicas corre mucho más rápido que el del resto de la lista.

El punto. El lote estrella es el 59,4% de la subasta, los tres primeros lotes el 78,3%, los diez primeros el 84,4%. Quien compra en la cima no compra un mercado, compra un objeto. Para todo lo demás valen las reglas normales de la demanda.
Tres lotes pesan el 78%. Los otros 154 se dividen el resto.
Sin embargo, por debajo del vértice, el mercado está vivo y líquido. La distribución de los 157 lotes por tramo de precio muestra un cuerpo central densísimo: 50 lotes se sitúan entre mil y tres mil dólares, otros 34 lotes entre cinco y diez mil, y en total nada menos que 93 piezas de 157 quedan por debajo del umbral de los cinco mil. Solo 30 lotes superan los diez mil dólares, y apenas cinco van más allá de los cincuenta mil. La curva, en resumen, es altísima.

Esta forma explica por qué las dos medias cuentan dos subastas distintas. La media aritmética, $32.151, está inflada por los tres millones del top lot y describe una subasta que en realidad nadie ha vivido. La mediana, $4.000, es mucho más honesta y dice la verdad sobre el coleccionismo videolúdico certificado de hoy: un hobby serio, documentado, pero todavía al alcance de un aficionado. Mantener juntas las dos lecturas, el trofeo y la lista de precios, es la única honestidad posible ante cifras tan lejanas entre sí.
Pero, ¿cuánto vale de verdad el lote normal? La pregunta se vuelve más precisa al observar la mediana consola por consola, es decir, cuánto cuesta la pieza media de cada plataforma, lejos de los récords.

El dato más sorprendente es que la NES, la consola de los récords, tiene una mediana de apenas $4.750: los millones viven en tres piezas, no en la lista de precios. Quien lidera el precio típico es, en cambio, la Game Boy Color, impulsada por las ediciones Pokémon selladas, mientras que PC y Nintendo 64 siguen siendo las puertas de entrada más económicas, con el lote mediano por debajo de los tres mil dólares. La consola más legendaria, en suma, no es necesariamente la que tiene la entrada más alta.
LOS RÉCORDS: Los diez lotes que hicieron caja
Los tres juegos del podio son juegos NES sellados, los tres certificados por PSA. Es la confirmación más clara de la sesión: en la cima del mercado, el origen de la consola que refundó la industria sigue valiendo más que cualquier otra cosa. Y no por nostalgia, sino por escasez: de esos juegos, en sus cajas más antiguas y con las puntuaciones más altas, sobreviven muy pocos ejemplares conocidos.

$3.000.000 Récord absoluto · Lote #28025
Super Mario Bros., PSA 9.6 A++ Sellado, Pegatina brillante, Segunda producción, con Control Deck. NES, 1985.
$575.000 Segundo · Lote #28026
Super Mario Bros., PSA 9.8 A+ Sellado, con colgador, 1 código, producción intermedia. NES, 1985.
$375.000 Tercero · Lote #28017
The Legend of Zelda, PSA 9.6 A+ Sealed, NES TM, No Rev-A, Prima produzione. NES, 1987.

El salto de escala es claro: del top lot a tres millones se baja a $575.000 y $375.000, y ya en el cuarto puesto se cambia de orden de magnitud. Pero es precisamente en el tramo perseguidor donde se leen las señales más interesantes para quien colecciona.
El récord oculto. Slalom, un título de NES nada célebre, sellado PSA 9.8, se ha adjudicado por $75.000. Es la prueba de que, en las altas esferas, no compran el juego: compran el sello intacto, la firma de producción temprana y la puntuación altísima. La rareza del estado cuenta más que la fama del título.
Lo mismo vale para la patrulla de títulos de 1985 y 1986 que abarrotan la parte alta de la clasificación: Excitebike a $35.000, Donkey Kong Jr. a $32.500, Wrecking Crew a $23.750, Clu Clu Land y Gumshoe ambos a $21.250. Son los juegos de la primera distribución NES, aquellos con la caja de cartón liso y el adhesivo que la sella, hoy rarísimos de encontrar todavía cerrados. Ninguno de estos es una obra maestra celebrada: su precio es casi todo rareza de embalaje.
Fuera del mundo Nintendo, la pieza más cara es una sorpresa: World of Warcraft, edición de coleccionista para PC sellada y clasificada VGA 90, detenida en $35.000, al nivel de Excitebike. En el frente moderno, una copia sellada de Zelda Breath of the Wild con grado PSA 10 ha alcanzado los $20.000, señal de que incluso la clasificación del videojuego reciente ya tiene su propio mercado real.
Si se observan las sagas en lugar de los lotes individuales, el panorama se simplifica: pocas grandes propiedades intelectuales concentran casi todo el dinero. Super Mario domina claramente, por delante de The Legend of Zelda y Pokémon, las tres columnas sobre las que se apoya el valor del coleccionismo de Nintendo. Pokémon, en particular, aunque sin un solo lote millonario, reúne 18 lotes distribuidos entre Game Boy, Game Boy Color, GBA y Nintendo DS: es la marca más transversal de la subasta, un motor de volumen más que de récords.

EL MISMO JUEGO, PRECIOS DIFERENTES: ¿Por qué todos estos Super Mario Bros.?
En la clasificación de la subasta, el primer juego aparece seis veces con el mismo nombre, Super Mario Bros., y con seis precios que van desde tres millones hasta poco más de tres mil dólares. No es un error de catálogo: son seis objetos distintos que comparten solo el título. Entender qué los separa es la mejor manera de comprender cómo se forma el valor de un videojuego de colección.
Super Mario Bros. sale en 1985 y se ha vendido durante años, en millones de copias y en muchos empaques ligeramente diferentes. La clasificación lee precisamente esas diferencias y las ordena. Pesan sobre todo tres cosas.
1. Sellado o abierto. Una copia todavía cerrada en el celofán original (Sealed) vale un múltiplo de una completa pero abierta (CIB, Complete In Box). El precinto intacto certifica que nadie la ha tocado nunca: es la diferencia entre una pieza de museo y un objeto usado. Se ve mejor a igualdad de título: en la tabla de abajo, las copias selladas de Super Mario Bros. superan claramente a las completas pero abiertas, a igualdad de juego.
2. La condición, es decir, la calificación. En las piezas selladas, el precio crece de manera exponencial con la calificación. La distancia entre un 8.0 y un 9.6 no es de un punto y medio: es de órdenes de magnitud, porque las copias casi perfectas que han sobrevivido son poquísimas.

3. La firma de producción. Los detalles mínimos del envase dicen cuán temprana es la impresión. La primera distribución de 1985 usaba una pegatina que sellaba la caja (sticker sealed, primero mate y luego brillante); solo después llega la lengüeta para colgar el juego en los soportes de las tiendas (hangtab, con variantes de 1, 2 o 3 códigos) y, más tarde aún, el sello ovalado. Cuanto más antigua y rara es la variante, más sube.
En esta escala se mide la paradoja del podio. El lote de tres millones es un 9.6, medio punto por debajo del 9.8 vendido a 575.000 dólares: y, sin embargo, vale más de cinco veces tanto. El motivo es que la nota no lo es todo. Esa copia suma una variante de sellado entre las más deseadas y, sobre todo, se vendía junto con la consola (with Control Deck): una configuración original rarísima, casi una pieza única. Medio punto de nota no supera la irrepetibilidad.

NICCHES Y SORPRESAS: Lo que se esconde bajo los récords
La parte central de la subasta es donde una venta muestra su propia profundidad. Bajo los grandes nombres, la sesión 7453 está llena de categorías que tienen un mercado propio, formado por entendidos que saben exactamente lo que buscan. Son también los nichos en los que un coleccionista preparado puede seguir construyendo valor.
Los juegos que nunca salieron
Cinco lotes de la subasta son prototipos certificados, cartuchos de juegos que nunca llegaron al mercado. Dos títulos de NES cancelados, AD&D: Dragons of Flame y Mike Ditka's Big Play Football, se detienen ambos en $4.000; el prototipo de Contra para Famicom, con su caja original, en $2.750. Son piezas de archivo, testimonios físicos de una historia del software que de otro modo no existiría. En conjunto, los 5 prototipos de la subasta demuestran que, para ciertos coleccionistas, cuenta más lo que representa un juego que lo que un juego es.
Los errores que valen
El coleccionismo ama los errores, si son raros. La sesión ofrece dos escuelas. Final Fantasy VII para PS1, con la mención Masterpiece impresa por error, vuela a $5.625 en grado PSA 9.8. Y las ediciones Pokémon FireRed y LeafGreen con el error tipográfico Adapater en el embalaje, certificadas por CGC, se adjudican respectivamente $4.000 y $3.250. El error de impresión transforma un juego común en una variante identificable y, por tanto, coleccionable.
Piezas que ni siquiera son juegos
Entre los lotes más curiosos está Red Sea Crossing, oscuro juego religioso para Atari 2600 de 1983, completo de su cinta de audio, adjudicado por $6.562: una de las cartuchas más raras de toda la era Atari. Y luego una pieza que no es un juego: la ilustración original de Neal Adams con el rostro de Mario, realizada para los Nintendo World Championships de 1990, adjudicada por $9.687. Cuando el coleccionismo madura, empieza a comprar también las cosas alrededor del juego: el arte, los materiales promocionales, la historia.
El renacimiento de Sega Saturn
La sorpresa de la categoría es el Sega Saturn, consola comercialmente desafortunada y precisamente por eso valiosa para quienes coleccionan: pocas copias impresas, tiradas mínimas de editoriales como Working Designs. En esta sesión los 11 lotes Saturn mueven $52.438, con Dragon Force a $8.125 y Tomb Raider a $9.375, ambos sellados y en grado altísimo. Es el tipo de nicho que premia a quien conoce el catálogo mejor que el mercado.
Hardware y moderno, las nuevas fronteras
Por último, dos señales sobre el futuro del coleccionismo. Las consolas selladas ya tienen su propio mercado: un Super Nintendo nuevo en caja con Super Mario World, edición de lanzamiento, se adjudica por $5.750. Y el videojuego reciente entra de forma estable en vitrina: además del Zelda Breath of the Wild PSA 10 a $20.000, aparecen Switch, Wii y Nintendo DS selladas. El grading ya no mira solo a los años ochenta: ya está certificando el presente y, con ello, amplía la base de quienes pueden coleccionar.
LOS GRADER: Quién puso la firma sobre el voto
Sin una calificación creíble, encapsulada y verificable, ninguno de estos números existiría. Cada lote importante de la sesión está sellado y certificado por una de las cuatro grandes entidades internacionales. Pero su peso, en valor, está lejos de ser uniforme.

PSA domina la recaudación con el 89,5% del valor, pero sobre todo porque ha certificado las piezas más caras. En número de lotes, el campo está mucho más equilibrado: VGA está presente en 51 lotes, Wata en 29, CGC en 10. Es una fotografía del momento histórico del sector: VGA y Wata, los pioneros del grading de videojuegos, dominan los volúmenes y la memoria del mercado; PSA, llegada después desde el mundo de las cartas y los cromos, se ha hecho con el segmento alto con una rapidez impresionante. La sigla en la etiqueta ocupa nichos distintos, pero no crea por sí sola el valor.
La lectura para TGM. El valor no está en el acrónimo, sino en la calidad y la rareza de la pieza que ese acrónimo describe. Es exactamente el principio sobre el que TGMGrading construye su propio método: un juicio documentado y repetible, no un sello.
LAS PROCEDENCIAS: De qué consolas y de qué ediciones
El dominio de NES, en valor, es aplastante, pero es un efecto que hay que entender bien: NES no vale tanto porque cada uno de sus cartuchos valga tanto, sino porque los poquísimos trofeos absolutos del medio nacen allí. Quitando el NES, fuera de escala, el resto de la lista cuenta un mercado mucho más difundido y variado.

Bajo la superficie, plataformas como SNES, Game Boy y Nintendo 64 mueven volúmenes sólidos y extendidos, el verdadero pan de cada día del coleccionismo: en conjunto valen más de doscientos mil dólares, distribuidos en decenas de lotes accesibles. Es aquí, y no en el podio millonario, donde se mide la salud real del mercado, porque es aquí donde se intercambia cada día.
Una geografía todavía americana
La procedencia de la edición cuenta la otra cara de la rareza: este es, todavía, un mercado profundamente estadounidense. Las copias en edición de EE. UU. dominan tanto en número como, sobre todo, en valor, mientras que las ediciones japonesas ocupan un nicho valioso y las europeas siguen siendo una excepción casi total.

Las ediciones americanas reúnen el 97,7% del valor en 139 lotes, impulsadas por los tres gigantes del podio. Japón aporta 16 lotes, sobre todo Famicom y Pocket Monsters en versión original, un nicho tan pequeño como codiciado. Europa aparece con una sola pieza. Para el coleccionismo europeo es una señal clara, casi un vacío por llenar: el espacio para construir un mercado local, con piezas y certificaciones de proximidad, está casi todo por escribir. Y esa es exactamente la posición que The Games Market quiere ocupar.
QUÉ LLEVARSE A CASA: El sello es el precio, el voto es el mercado
Más allá del gran titular de tres millones, la sesión 7453 deja tres indicaciones concretas para quienes coleccionan, venden o valoran videojuegos precintados.
1. La cumbre es un mercado de la unicidad. Los trofeos NES sellados no siguen una curva, hacen historia aparte. Para estas piezas el precio es un acontecimiento, no una cotización, y depende de una suma irrepetible de título, sello, puntuación y procedencia.
2. El cuerpo del mercado es accesible. Con una mediana de $4.000 y 93 lotes por debajo de los cinco mil dólares, el coleccionismo certificado no es un club para solo millonarios. Es aquí, en los nichos y en el mid-market, donde se juega el crecimiento del sector.
3. La certificación es la moneda común. El 100% de los lotes importantes está sellado y graduado. La clasificación no describe el valor: lo hace posible, porque transforma un juicio subjetivo en un dato sobre el que dos desconocidos pueden intercambiar millones.
Juntos, estos números dicen una sola cosa. Una subasta que bate un solo juego por tres millones de dólares y a la vez sitúa noventa y tres por debajo de los cinco mil, que premia tanto los prototipos como los errores de impresión, que abre al Sega Saturn tanto como al moderno sellado, no es un fuego de paja especulativo: es un mercado que ha aprendido a distinguir, documentar y poner precio a cada nivel de rareza. El evento demuestra que el coleccionismo de videojuegos no solo está maduro, con reglas, referencias y una escala de valores reconocida por todos: también está creciendo, ampliando la base de quienes compran y la profundidad de lo que se intercambia. El récord hace el titular, pero es la solidez de todo lo demás la que cuenta hacia dónde va este mercado. Y en esa dirección TGM quiere ser la casa europea: un solo lugar, y ninguna duda.
Nota metodológica. Datos de adjudicación extraídos de la sesión Heritage Signature 7453 (13 de junio de 2026); valores en dólares estadounidenses, incluyendo la prima de comprador. Clasificaciones por plataforma, grader, procedencia, saga y estado de conservación elaboradas por The Games Market a partir de las descripciones oficiales de los lotes. Las adjudicaciones pasadas no constituyen una garantía ni una previsión de valor futuro. Documento editorial con fines informativos, no asesoramiento de inversión.
El mercado de los juegos. Gaming sin tiempo.

The Games Market Redazione
The Games Market è una piattaforma internazionale dedicata a videogiochi contemporanei e retrogame. Offre dati di mercato, strumenti tecnologici e servizi come il grading TGM per valorizzare e acquistare videogiochi con consapevolezza.
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