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Super Game Boy, el periférico de los sueños
Héroes del tiempo

Super Game Boy, el periférico de los sueños

por Simon Larocca7 de septiembre de 2023

Adaptadores.
Una palabra mágica, para todos aquellos que no podían permitirse el vasto parque de consolas lanzado a lo largo de los años por las mayores casas de producción del entretenimiento videolúdico, o que simplemente preferían echar mano al bolsillo de forma más prudente. Sea cual sea la categoría a la que pertenezcáis, el Super Game Boy es una de esas piezas que ha hecho la fortuna de coleccionistas y maridos con el aliento en la nuca.
Descubramos el porqué.
La Super Nintendo, para los amigos SNES, fue la consola que marcó el salto de nivel de los 8 bits de su predecesora, la NES, a los más coloridos 16 bits, como todos saben: sin embargo, la nueva generación nunca ha despreciado volver al pasado, sobre todo en lo que respecta a la casa de Kioto, que en materia de restyling, reboot y operaciones nostalgia siempre ha sabido ir un paso por delante de todos.
Así, en 1994, mientras Roberto Baggio sumía a toda una nación futbolística en la desesperación enviando un satélite al espacio desde Pasadena, Nintendo ponía a la venta el Super Game Boy, cartucho que permitía ejecutar los juegos de su consola portátil en la vanguardista, para la época, SNES!
[Super Game Boy en funcionamiento con Warioland a color en un espléndido TRINITRON de Sony]
[Super Game Boy en funcionamiento con Warioland a color en un espléndido TRINITRON de Sony]
Fu una revolución, quizá pasada un poco desapercibida por estos lares en los años noventa, pero que, como todo lo demás, fue capaz de volver al primer plano en las décadas siguientes, entre los puestos de los coleccionistas en las ferias primero y en internet en los mercadillos online después. Ejecutar los juegos de Game Boy (PAL, JP y NTSC) en una pantalla más grande, y sobre todo a color, garantizaba la posibilidad de adentrarse en un nuevo mundo, desarrollando las potencialidades intrínsecas de la consola portátil hacia nuevos horizontes, tanto que incluso salieron algunos títulos creados específicamente para ser disfrutados con el adaptador. De hecho, lo que debía ser “solamente” el eslabón de conexión puramente físico entre dos consolas se convirtió en el acceso a la versión para televisor de Game Boy.
Y perdonad si es poco, añadiría.
Se luego contamos, y aquí entra en juego el coleccionista que hay en mí, y en vosotros, que los juegos desarrollados para ser disfrutados con el Super Game Boy no han tenido otras encarnaciones, comprenderéis bien el valor que los envuelve en un aura de pura unicidad.
Cuando me toca poner las manos sobre este adaptador, siempre me удивo de lo particular que es de verdad, no me viene a la mente otro término, la experiencia de jugar con el pad de la Super Nintendo a los clásicos, no porque denigre los controles integrados del Game Boy, no pronunciaría jamás una herejía semejante.
Tuttavia la honestidad me sugiere de admitir su ergonomía a nivel videolúdico, porque superar los niveles de algunos plataformas es realmente arduo sin la comodidad de un mando entre las manos, y cuanto más pasan los años, más me doy cuenta.
Insomma, el Super Game Boy es el adaptador por excelencia si se aspira a devolver lustre y nueva vida a los juegos de vuestra consola portátil firmada por la Gran N, y por qué no, sacar la Super Nintendo del armario y ponerla de nuevo en marcha, ¿no es acaso un pecado mortal seguir teniéndola ahí dentro acumulando polvo, chicos?
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Simon Larocca

Me llamo Simon Larocca, y soy un videojugador, coleccionista y amante de la cultura pop en todas sus formas. Voy al cine siempre que puedo, leo desde que llevo gafas, así que desde siempre, y tengo pasión por el storytelling en todas sus formas, tan arrolladora que la convertí en una profesión. Pero, como diría Doc de Ritorno al Futuro, no habría presente si no se mirara al pasado con respeto y admiración, y es al Simon niño de hace más de treinta años, año arriba, año abajo, al que debo todo.

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